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jueves, 31 de mayo de 2018


DISCIPULADO No. 30
CONSIDERACIONES AVANZADAS EN EL SENDERO DEL DISCIPULADO



  
La enseñanza que un Maestro transmite depende del grado de receptividad de quien la recibe. Hablando en general, tiene tres niveles. El primero es para aquellos que aún no despiertan o que recién salen del ensueño de la vigilia. Sin dejar de ser profunda, está velada, pero el Maestro la da al público en general como un llamado, o para dar el primer alimento al novicio. Si el corazón ya ha despertado, la semilla de esta enseñanza se depositará en el interior de quien responde al llamado y brotará con el tiempo, llegada la estación propicia. Si la tierra no está arada, la semilla quedará en la superficie, a merced del viento, o de los predadores. Mas si la tierra está preparada, la simiente irá al interior de ella para desenvolver su secreto potencial, y emerger en busca de la luz que la hará crecer. Cuando es duro el corazón de quien escucha, cuando la belleza de su alma está opacada por las burdas caparazones del ego, la enseñanza solo queda en la superficie de la mente y es arrastrada por las ráfagas de pensamientos de la mente descontrolada, o es devorada por las argumentaciones de la mente condicionada, que la tragan sin masticarla y la arrojan sin asimilarla. Pero si hay al menos una pequeña grieta en la coraza del corazón que deje acceder al agua de la vida, bajo la protección del alma, la enseñanza permanecerá allí para aflorar en la primavera de la vida, ese precioso instante en el que la divina potencialidad de la Sabiduría emerge. 

La palabra del Maestro, impregnada de espíritu, nutrirá a aquel que ha preparado sus ojos para ver y sus oídos para oír verdaderamente. Pero a quien no ha preparado sus ojos, por haber estado en la oscuridad, la luz lo enceguecerá y le hará ponerse un velo o voltear el rostro para evitar el rayo de luz; y a aquel que no ha preparado sus oídos, por estar acostumbrado al ruido del mundo y no a la melodía del cántico divino, la palabra le herirá, porque la palabra impregnada de espíritu es como una daga que abre heridas en el ego. Su objetivo es romper la caparazón de este ego, pero si el ego está bien nutrido, es como un tumor invasivo, plagado de venas y arterias, y al ser tocado por la  afilada espada de la Sabiduría, sangra. Los oídos no preparados para escuchar la palabra llena de espíritu, se sentirán heridos: el ego sangrará. Tapará sus oídos para evitar el dolor o huirá del eco del dulce cántico del Alma, conectada con el infinito.

El segundo grado de enseñanza es para los discípulos: los que han hecho un verdadero contacto, los que han tejido el hilo conductor que los conecta con el corazón del Maestro, los que han alcanzado la frecuencia receptiva que permite comprender a otro nivel. Son los iniciados que han preparado bien sus vasijas, para albergar las aguas espirituales de la Sabiduría. A ellos, el Maestro les enseñará en secreto, revelándoles los misterios del infinito en forma gradual. Un discípulo es aquel que ha aumentado su capacidad receptiva, a tal punto que puede recibir la luz de un Gurú, sin ser dañado o herido. Su mente limpia y su corazón puro se silencian, dispuestos, en estado de no saber, en extática contemplación, mientras su egoismo se diluye. Bienaventurado es aquel que se postra ante el portal de la Sabiduría, a los pies del Maestro, en espera de su Gracia, pues verá la luz surgir de su interior, revelando tesoros escondidos en el baúl de los misterios, por largas edades.

El tercer nivel de enseñanza es el que se alcanza cuando el iniciado se libera de la personalidad egoísta y hace contacto con la Divinidad, lo cual significa en realidad que recupera su autoconciencia de infinitud. Los Maestros contactan a la personalidad despejada, en la que un reflejo del alma asoma, bajo la gruesa y mayávica capa del ego, y toman a este valiente como su discípulo. La Divinidad contacta al Alma despejada del iniciado de alto grado, totalmente libre de ego. Entonces, la Sabiduría fluye libremente, en infinitos raudales, y por esta vía el iniciado se libera, regresando al Mar sin orillas. En realidad, la Divinidad se libera del remolino del ego creado por Maya, la ilusión Cósmica, rompiendo el estado de hipnosis, en esa Chispa de Sí misma que se proyectó en la multiplicidad. La Chispa retorna a la Flama Única; la gota regresa al infinito Océano.

El segundo nivel de enseñanza tiene en sí mismo varios grados que se obtienen en los Círculos internos del Maestro. Recordemos que el dulce Jesús de Nazaret tenía varios de estos círculos. El más amplio era el de setenta y dos, que fueron preparados y enviados de dos en dos por el mundo, para enseñar las buenas nuevas; luego, le seguía el círculo kabalístico de veintidós, entre los que estaban los doce y otros más cercanos como los hermanos Martha, María y Lázaro, José de Arimatea, María Magdalena y María su Madre. Luego venía el círculo de los 12 apóstoles y dentro de él dos círculos: uno de siete y otro, el más cercano, de tres, que eran Pedro y los hermanos Santiago y Juan. A cada grupo daba lo pertinente, de acuerdo con el nivel de comprensión, preparación y disciplina.

El nivel de receptividad necesario para ser aceptado por el Maestro, como un discípulo del Círculo Interno, depende de qué tan bien hayamos preparado nuestra vasija para recibir el agua de la Sabiduría.
 Para aumentar el nivel de receptividad, pureza y fortaleza de la estructura, cinco cualidades, relacionadas con los cinco elementos primordiales, y por resonancia con sus cinco chakras (centros espirituales) inferiores, deben ser desarrolladas por el discípulo: moderación (Tierra, primer chakra), auto observación (Agua, segundo chakra), autocontrol (Fuego, tercer chakra), devoción (Aire, cuarto chakra) y discernimiento (Éter o Akasha, quinto chakra).

Es necesaria la moderación de las fuerzas físicas. No abusar de las horas de trabajo, y hacer contención de los instintos, que son los impulsos que surgen de la naturaleza animal, tales como procrear, cazar, matar, estar mejor que.., envidiar a.., competir con... La ética norma lleva a no ejercer violencia sin necesidad estricta. De igual manera moderar  y transformar, los impulsos colectivos que están errados, desenfocados de las metas reales de la existencia, y que mueven a abusar del tiempo, y de otros, a buscar metas y a poseer a como dé lugar, etc. Moderación va de la mano con ser práctico, cualidad que bloquea impulsos, deseos y propensiones, y también con controlar la lengua, mediante el amor a la verdad, para evitar la falsedad y comunicarse sin herir. Es necesaria la regulación de las energías que causan los placeres y apetencias, incluido el placer sensual, y el logro del dominio del deseo.

Es necesario en este trabajo vivir sin codicia ni avaricia y en perfecto desapego por las cosas, las personas y las ideas, recordando la divina ley de la impermanencia de todo lo creado y de la no pertenencia. Solo hay un Hacedor y un Único dueño, y Él crea, sostiene y destruye cuando así lo requiera.  

La auto observación implica verse hacia adentro y encontrar los defectos del carácter, que en realidad están motivados por los samskaras (impulsos inconscientes formados por viejos hábitos) y vasanas (semillas latentes de viejos deseos), los cuales generan karma.

Auto observar es descubrir y no reprimir. En este ejercicio debe descubrirse la regularidad de los defectos y hábitos más predominantes, así como su intensidad. Se debe tomar consciencia de los deseos y de las aversiones, pues esto nos mantiene en el mundo de la dualidad, de las preferencias y de la inflexibilidad. Permite descubrir las motivaciones y las causas.

La auto observación es una larga y continua tarea en la que literalmente aprendemos a ver las caparazones del ego que incluyen los múltiples yoes o máscaras que crea para ocultarse, así como los ´complejos roles que asumimos en nuestra diaria relación con el mundo y sus habitantes.

La auto observación incluye el inventario de todas esas facetas y movimientos de nuestra personalidad tales como la queja, la sospecha, la vanidad, el mal uso de la lengua, la ira, la tristeza y los miedos. Mediante esta técnica se llega al desarrollo, dentro de ti mismo,  de un  observador imparcial, sin juicio, que logra tomar distancia y está atento a todos tus pensamientos, emociones y movimientos.

Auto control es poner un alto a los impulsos, hábitos negativos y defectos personales. La auto observación concientiza sobre ellos. Se necesita comenzar a frenarlos conscientemente pero de manera gradual. Es gratificante realizar el auto control, porque permite que la naturaleza personal se vaya armonizando con una vida espiritual. Mediante este ejercicio se alcanza el dominio de las emociones, pensamientos, comportamientos y deseos.

La devoción es la búsqueda de la presencia Divina. No es ritualismo, no es buscar una religión y ser su seguidor, no es separar lo sagrado de lo profano. Es llamar a Dios, mediante oración verdadera, lecturas de libros sagrados, enseñanzas de los Maestros de Sabiduría, cantos o danzas. Es manifestar a Dios en cada instante, es expresarlo en el día a día. Es realizar todas las cosas para Él y por Él. Dios es el dueño y nosotros solo sus servidores. La devoción abre la puerta a la intuición y ella trae consigo la alternativa de descubrir las señales para hacer lo que está en consonancia con Su Voluntad.

El discernimiento es una cualidad del intelecto superior, que está más allá de la racionalidad, de la mente discursiva, lógica y memorística. Para despertar el intelecto puro se precisa de la meditación, porque el discernimiento es la claridad que se establece en una mente quieta y serena. El discernimiento lleva de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real, de lo muerto a lo inmortal. Ir de lo irreal a lo real significa despreciar la ilusoriedad de las formas de este plano. Ir de lo muerto a lo inmortal significa apreciar la vida fluyente en cada una de las aparentes cosas de este mundo. Ir de la oscuridad a la luz significa rasgar el velo, el triple velo de la ilusión, entrar en la luz de la Divinidad, en la luz de la Conciencia infinita.

Estas cinco cualidades despertarán las fuerzas latentes de los cinco elementos, contenidas en los cinco centros espirituales o chakras inferiores de tu cuerpo etérico. El discípulo tendrá entonces los elementos necesarios para construir una vasija de excelente calidad, capaz de contener gran cantidad  de luz.

Una vez preparada la vasija, el Agua de Vida, el Agua de la Sabiduría, será puesta en ella; una vez construido el Templo, la Divinidad morará en él; una vez arada y preparada la tierra, la semilla del Árbol de la Vida será plantada en ella. El Maestro hará el control de calidad, y comprobará la fortaleza espiritual del candidato. Solo entonces le aceptará en su círculo más cercano, y le transmitirá las claves de los misterios más excelsos, capacitándolo para bucear en las profundas aguas del Océano Infinito.

Los Maestros buscan solo a aquellos discípulos que de verdad buscan diseminar la luz, continuando con su obra de iluminación. En verdad son atraídos por las almas y no por los egos. El verdadero discípulo es aquel que está interesado en disciplinarse, acatando la sabia guía del Maestro. El objetivo de éste es guiarlo hacia la senda de la liberación, y hacer que se convierta en un alma iluminada, en un Maestro de Sabiduría, bien sea que se difunda en el Insondable infinito o permanezca en el umbral entre el Absoluto y la creación, con su lámpara encendida, para indicar el camino a los nobles corazones que buscan la emancipación de la esclavitud de la ignorancia. Jamás será entregada la Sabiduría a los necios, ni puesta en el turbio lago de una mente ensombrecida y ciega. Ella es como una princesa dormida en una torre, que solo puede ser despertada por el Príncipe Espíritu, una vez haya pasado la prueba del corazón ennoblecido, que solo anhela el Amor puro, más allá de las riquezas materiales del Reino.

Cuando la intención es pura y la mente clara, la enseñanza del Maestro llega sin demora, y su resonancia rompe las mallas protectoras que separan la percepción de lo mundano del Reino de la Sabiduría. El velo de Maya es rasgado y hecho girones que se lleva el viento del olvido, permitiendo la extraordinaria percepción de lo real.

Alipur Karim














miércoles, 16 de mayo de 2018



DISCIPULADO No. 29
FUEGO SAGRADO 




El fuego tiene un poder muy grande sobre los elementos tierra y aire y también sobre el agua. Aparentemente el agua apaga el fuego, mas no los grandes fuegos, sino los pequeños fuegos; los grandes fuegos son avivados por el agua, porque ésta los esparce; así que el fuego tiene poder sobre los demás elementos. El fuego físico simboliza tu fuego interior. Este fuego se encuentra en dos lugares: en tu columna vertebral, es tu fuego sagrado, y también en tu corazón. El fuego principal es el fuego Divino, el fuego del Alma que se encuentra en el corazón, donde al igual que el fuego físico, es capaz de quemar todos los otros elementos. El amor profundo Divino que está en tu corazón, que es el corazón del Ser es capaz de transmutar todas las cosas negativas que hay en nuestra vida. A través el fuego del amor profundo tú puedes olvidar, perdonar, resarcir, ser perdonado. El fuego es una luz interior; estás acostumbrado a querer conocer todas las cosas a través de la mente pero, conociendo tantas cosas, finalmente, no sabes mucho; al final, cuando conoces mucho de este mundo, te das cuenta que en verdad no sabes nada, porque la sabiduría no le pertenece a la mente. La sabiduría le pertenece al corazón. El corazón habla también, pero lo hace cuando la mente se silencia. Todos los grandes buscadores espirituales, y los grandes Maestros, practican la ciencia de la meditación, porque es una Ciencia Sagrada en la que se aprende a silenciar la mente, para que desde el corazón, el fuego espiritual, hable. Un viejo aforismo dice: “Cuando la mente calla Dios habla”. Dios habla en lo profundo de tu corazón. Cuando Dios habla en lo profundo de tu corazón, las palabras que vienen, el mensaje que llega, las imágenes que aparecen, no son imágenes que se encuentran en tu mente, es decir, no recurres a tu memoria, al recuerdo, para encontrar una respuesta, para encontrar algún mensaje sagrado, sino que el mensaje sagrado llega desde lo profundo del corazón, mas no es exactamente tu  corazón biológico, sino tu corazón espiritual. El corazón es una palabra que se usa para referirse al centro de algo. Por ejemplo, se dice, el corazón de la ciudad, el corazón de este planeta, el corazón de este Universo. Cuando se habla del corazón espiritual, se habla del fuego espiritual, del centro del Ser, de esa identidad con la Divinidad que todos los humanos tienen, pues todos fueron creados a Imagen y Semejanza del Creador; somos Almas divinas, fragmentos de la Divinidad, pequeñas chispas de la Divina Flama.

A Su imagen y semejanza significa que eres idéntico a la Divinidad. No te encuentras separado de la Divinidad, sino que te hallas inmerso en ella, y esa fracción de divinidad que tienes, esa Alma elevada que eres, y que te identifica con Dios, es el Centro de tu Ser, es tu corazón espiritual.  Y es de ahí, de la Divinidad misma de tu corazón espiritual, de donde surge esa conexión maravillosa que te habla internamente. Dios te habla en tu centro del corazón, cuando tu mente se silencia. No es fácil silenciar la mente. A través de la ciencia de la meditación puedes aprender ese misterio, el misterio de silenciar la mente.

Pero también a veces tu corazón hace ruido, porque está opacado por una fuerte costra, que son tus emociones y sentimientos inferiores, las cuales no te permiten ver la belleza que hay dentro de tu corazón. Es importante que sepas que también tienes unas emociones de alto nivel y unos sentimientos divinos muy hermosos; todos los seres humanos tienen esos sentimientos bellos.  Esos sentimientos y emociones elevadas, al igual que cierto nivel del pensamiento, te pueden conectar con la  Divinidad.

La Divinidad, no obstante, no habla hasta que el corazón está en silencio y puro. Dios habla a los corazones puros. Dios habla a los seres de mente pura.

La meditación te lleva a auscultar tus emociones, sentimientos y pensamientos, a verlos, dejarlos pasar,  y encontrar la brecha que existe entre dos pensamientos y entre dos sentimientos, una brecha de silencio, de contacto puro.

Cuando las emociones y los pensamientos son libres, son sanos, están dentro de la rectitud de las normas de este Universo, entonces, en ese silencio profundo, escuchas la voz de La Divinidad que te habla. Es una fuerza intuitiva poderosa que te habla; es la voz de la Sabiduría que te permite hacer de canal, de limpio canal a través del cual las aguas de la Vida Divina fluyen.

Muy pocos seres humanos buscan en realidad a Dios en esta tierra.  Un Maestro dice: “de cada mil personas, una intenta buscar a Dios y de cada mil de esos que intentan buscar a Dios, realmente uno emprende verdaderamente el camino de su búsqueda”.  “Cualquier cosa en nuestra vida puede esperar, dice otro Gran Maestro, pero la búsqueda de Dios no puede esperar, porque eso es lo que en realidad vinimos a hacer a esta tierra”.

Todo lo que pretendes hacer en esta vida, un día se terminará; todas las personas que conoces en este mundo, un día morirán y también tú, con todos tus pensamientos, con todas tus cosas, con todos tus sentimientos, un día morirás; así que tu vida es transitoria y todo lo que logras conseguir en ella es transitorio.  ¿Cuál es el fin de la vida si todo se termina? Es lo trascendental. Lo trascendental que tienes es tu espíritu, tu alma, tu corazón espiritual; así que todo lo que hagas para elevarte en tu pensamiento, en tu corazón, en tus hechos, en tu vida, es lo que te conecta con tu corazón espiritual; todo lo que hagas para encontrar a Dios, es lo que realmente proyecta tu ser, tu alma, a los mundos y a las dimensiones superiores, a donde realmente perteneces.  Al morir dejas tus vestiduras, tu cuerpo, tu mente, tus emociones, tus sentimientos, tus recuerdos, tu memoria; todo queda acá. Todas tus pertenencias, tus logros, tus títulos, tus conocimientos, todos se quedan aquí; al otro lado del umbral solo llevas la esencia sutilizada de todas las experiencias que ha absorbido tu alma.  Solo esa esencia trascendental es lo que va más allá de la muerte, así que todo lo trascendental es lo que realmente vale la pena que encuentres en este mundo.

Pero, ¿quién lo busca? Solo quien está absolutamente convencido de que nada de lo que pueda hallar en este mundo es inmortal, o es para siempre o eterno, y de que lo eterno, lo imperecedero, lo inmortal, es el espíritu. Quien está convencido de esto, inicia la búsqueda de Dios. Normalmente, cuando eso ocurre, te comienzas a preguntar, ¿Qué es lo que realmente vine a hacer a este mundo? ¿Qué es lo que soy realmente, si mi cuerpo muere, si mi mente muere, si mis emociones mueren, si mis recuerdos perecen? ¿Qué es lo que realmente soy? ¿Qué estoy haciendo aquí en este mundo? ¿Existe algo más allá de la muerte? ¿Existe algún mundo a donde el Espíritu pertenezca? Cuando comienzas a hacerte estas preguntas en forma seria y en forma profunda, estás comenzando tu camino de búsqueda.  Cuando comienzas tu camino de búsqueda,  eres como una estrella nueva que alumbra en el oscuro  firmamento; alguien ve tu estrella, alguien ve tu luz, y cuando alguien ve esa luz que brilla en el centro del corazón, entonces viene en tu auxilio;  porque es la señal de que deseas regresar a casa; porque de Dios vienes como Alma y a Dios retornarás como Alma, y si has dado alguna señal de que deseas retornar a casa y has encendido tu luz de bengala, de auxilio, de ¡hey! ¡quiero regresar a casa!, entonces un Maestro, un enviado, un mensajero, un profeta, un ángel, una criatura divina, vendrá para auxiliarte y enseñarte el camino.

Es el momento. Eso significa “el momento del despertar”, porque vives realmente dormido en este mundo.  Este mundo no es fácil, tiene muchas cosas complicadas y difíciles que te traen sufrimiento.  Tienes momentos de gozo, pero son momentos de gozo perecederos, que terminan fácilmente; son transitorios.

Te acompaña una gran ansiedad, una gran preocupación, muchos miedos, muchos temores. Todo eso ¿cuándo terminará? Todas esas cosas terminarán cuando  encuentres la felicidad perfecta y esta felicidad solo la hallas cuando estés en contacto con La Divinidad. Pero aún no sabes eso. Estás dormido en este mundo. A veces, cuando vas en la noche a descansar, y tienes una pesadilla, te parece que lo que estás viviendo allí es real, y sufres en medio de la pesadilla, pero de repente logras despertar y dices: “¡ay qué alivio, era tan solo un sueño!” Lo mismo ocurre cuando mueres; al morir, después de haber vivido tantas cosas, despiertas en el mundo del espíritu y dices finalmente: “Oh, la vida era solo un sueño. Mi realidad, mi hogar,  mi casa estás aquí. Qué suerte que era solo un sueño”.

Pero no se trata de que esperes la muerte para despertar. Es necesario que mueras antes de morir; es necesario que despiertes estando vivo. Eso se llama morir antes de morir, despertar del sueño de la vigilia. Tienes que despertar al mar divino, despertar de tu largo sueño.  En el momento del despertar, la luz alumbra en el corazón y serás hallado, hallado por Dios mismo a través de sus ángeles, mensajeros, enviados profetas y maestros. Entonces, alguno de ellos te encontrara para guiarte. Es como un mágico guardián invisible que te espera en la noche, para alumbrar con su lámpara, para guiarte en mitad del camino, y desterrar todas las tinieblas de tu vida e indicarte cuál es el verdadero camino de la luz, para regresar a Dios.

No esperes a la muerte, al momento de la muerte, para acordarte de Dios, para acordarte que tu mundo no es este mundo.  Como dijo el Señor Jesús de Nazareht: “Nuestro Reino no es de este mundo”. ¿Cuál es el mundo del que hablaba el Señor cuando dijo “mi Reino no es de este mundo”?  Se refería al mundo del espíritu, tu mundo verdadero, tu realidad verdadera, pues tu naturaleza verdadera es la conciencia, la existencia y la bienaventuranza o felicidad; has de desarrollar estas tres cosas, ser consciente de estas tres cosas: conciencia, existencia y bienaventuranza.  Has de tener conciencia de existencia en la eternidad, conciencia de la infinitud de tu alma, porque tu espíritu es infinito, sin límites, es infinito como este universo, y has de tener la conciencia de la bienaventuranza, de la felicidad, porque ese es el estado natural del alma.  Así que infinitud, eternidad y felicidad, son tus estados verdaderos; pero mientras estés dormido, no es posible que encuentres eso; no es posible que percibas esas cosas maravillosas. Recuerda siempre que, aunque los años pasen implacables, tu verdadera esencia es la eternidad; aunque te sientas constantemente inquieto y ansioso, tu verdadera esencia es la quietud que trae la felicidad, y aunque te sientas ignorante en este mundo, tu verdadera esencia es la conciencia infinita, que te trae la sabiduría perfecta de Dios.

Cuando comienzas a quemar, como en un ritual simbólico, todas las cosas negativas de tu vida, es como si quitarás una gran costra de tu corazón, que hace que puedas mover la luz que está en tu interior. Cuando haces este proceso de purificación y limpieza una y otra vez en tu vida, tarde o temprano, el fuego interior alumbra, y la estrella, se proyecta en el cielo, iluminando el firmamento en medio de tu oscuridad.

Cuando la luz ha alumbrado, no solo alumbra para ti, sino que desde esa luz que brilla en tu alma, podrás iluminar el camino de los que vienen atrás, o de los que caminan al lado tuyo, y esto se convierte en un proceso extraordinario; descubres el misterio de la verdadera vida y sabrás realmente lo que es vivir.

Si fueras a hacer un agujero en la tierra para llegar hasta el ígneo magma, necesitarías de un gran esfuerzo y persistencia y de un equipo especializado en excavaciones profundas. Tendrías que desechar muchas capas de diversas clases de lodos y roca antes de lograr que el fuego volcánico se elevara y emergiera a la superficie. Lo mismo sucede en la búsqueda espiritual;  si deseas llegar al centro del fuego divino, es necesario un esfuerzo poderoso, una gran disciplina y la guía de un experto, y hay que deshacer las diversas capas del ego. Solo así será evidente el resultado y el fuego espiritual de tu Ser verdadero ascenderá.

Hay una escritura secreta que debes leer; es el libro de tu corazón. Cuando abras tu corazón al Amor divino, el texto será abierto y te revelará los misterios de la Sabiduría. Solo puedes leer la escritura en la mágica quietud de la noche del ego, y el lector será tu Alma, que una vez despierta, nunca más dormirá; siempre velará, a la espera de Dios. La luz de la Conciencia Divina será la lámpara que te iluminará para que leas el libro de ocultos arcanos. Debes ir a la noche silenciosa, donde tu ego callará; deja que tu Alma vigilante encienda la lámpara y espera atento mientras el corazón te habla. Sera la voz del Eterno que en tu corazón despierto plasmará, una a una, las letras del lenguaje de tu alma,  en el idioma secreto que destruye para siempre tu ignorancia.

Hay en el corazón un pasaje, que te llevará a un oasis de calma; es la puerta secreta que te conducirá al templo de tu Alma. Allí escucharás la voz de Dios, la dulce canción de la Divinidad que, en efluvios de amor, te embriagará con el elixir de la Sabiduría. Cuando logres ascender a tal altura, en la sagrada montaña de tu Ser, las letras sagradas de la palabra sabia se precipitarán en las tablas sagradas de tu mente bruñida. La divina palabra es silenciosa, pero realmente mágica. Susurra a tu oído y convierte la vibración en luz y ésta en enseñanza, al igual que le canta a la burda piedra en las entrañas silentes de la tierra, para convertirla en amatista y diamante, o a la nube sutil para que caiga y se transforme en cristales de blanca nieve. Es la misma voz que le canta al botón de jazmín para que se abra en la noche y exhale su deliciosa fragancia, y la que inspira el hermoso canto del ruiseñor y de la alondra, que alegran la alborada. Es la ambrosía espiritual que invoca el sagrado poeta, que toca tu corazón y te hace sentir a Dios cuando declama.  Es el poder del nombre de Dios que un santo  pronuncia en alabanza, y le eleva, en éxtasis sagrado, a las divinas mansiones del Alma.

Y ¿cómo llegas a esa secreta puerta que está más allá del vano sentir? ¿Cómo alcanzas el templo sagrado de tu Alma? ¿Cómo conquistas el verdadero corazón espiritual, el reino de la verdad y de la calma?

Solo el corazón secreto habla cuando la ordinaria mente calla. Solo Dios te hablará si te elevas en el silencio profundo del éxtasis del Alma. Y solo lograrás tan alta espiritual levitación, si purificas en verdad tu amoroso corazón, y llamas al Divino con tan profundo anhelo que todos los cielos se estremezcan  con el eco de tu voz, que Su presencia clama. Cuando ya nada en este mundo te perturbe, cuando  solo al Eterno veas como fuente real de todo lo existente, y cuando esta Divina Realidad inmanente sea lo único que en verdad te llama, hallarás el pasaje secreto que te llevará al infinito santuario de los tesoros del Alma, allí donde la Felicidad es plena, la Sabiduría perenne y la Existencia eterna.

Alipur Karim (Abdul Salam)




miércoles, 21 de febrero de 2018


DISCIPULADO No. 28
EL GRAN MAESTRO, EL MAESTRO ARQUERO Y EL DISCIPULO


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Este escrito ha surgido como resultado de la experiencia vivida mientras me hallaba consciente en los mundos superiores en la noche del 3 de enero de 2018, después de haber hecho tres días de seclusión voluntaria.

Al igual que la nieve al caer se convierte en cristales cuya estructura depende del ambiente, adquiriendo infinitas formas, al igual que el agua se precipita en forma de lluvia o de granizo, la sabiduría llega a la mente y adquiere diversas formas de conocimiento. Traducir una experiencia interna arquetípica, al idioma de la mente, no es una fácil tarea, y espero que el ambiente de mi mente y de mi corazón ofrezcan las mejores condiciones para no deformarla y ofrecer una diáfana enseñanza.

Estábamos dos hombres, en un bosque de árboles grandes y hermosos, al pie de una fortaleza con muros de piedra, velando, al raso, en medio de la oscuridad, recostados en un viejo tronco, un tanto adormilados por lo avanzado de la noche, cuando de repente apareció de la nada un Maestro de túnica y capucha, alto, vigoroso, de mirada profunda, larga barba y voz  fuerte pero amorosa.

-No se duerman. El enemigo siempre puede estar cerca, al acecho -dijo.
Nos pusimos de pie al instante echando mano de nuestras espadas. Hizo el Gran Maestro un gesto con la mano y, mirándome con venerable autoridad, enfatizó:
-La espada ya no es tu arma. Desherrumbra tu arco!
-No soy arquero - le repliqué.
-Sí que lo eres. Eres el Maestro arquero. Recuérdalo ahora y busca el arco. Ah! y enséñale a tu discípulo, el de la barba escasa.

Haciendo una respetuosa venia, como muestra de aceptación y de obediencia, hice una seña al hombre que estaba conmigo y corrimos presurosos al interior de la fortaleza, a la armería. Los recuerdos vinieron presurosos a la mente. Allí estaba mi viejo arco y el de mi aprendiz. Salimos con ellos al bosque para no descuidar la vigilancia. Allí aún estaba el Gran Maestro.

-No uses más tu espada. Enváinala, pero llévala contigo por si el enemigo te sorprende demasiado cerca. Ahí, en el combate cuerpo a cuerpo, el arco será inútil. Ahora recuerda y enseña. Basta un instante de silencio. Unas pocas palabras o un símbolo para que la enseñanza arquetípica aparezca, si no duermes, por supuesto. La fortaleza que cuidas es tu Alma. El enemigo es tu ego. La enseñanza se desplegará al retornar a tu cuerpo, en la madrugada.

Diciendo esto, nos envió un rayo de luz y desapareció como llegó, esfumándose en el aire.

Al volver a mi cuerpo en la mañana, los recuerdos eran vívidos. La enseñanza se precipitó con claridad.

Las cuerdas de los arcos eran metálicas y estaban llenas de herrumbre. Con una piedra procedimos a limpiarlas. La de mi compañero se rompió no bien intentó quitarle el orín.

-Ahora recuerdo que solo lo adquirí pero jamás lo usé, porque no pude hallar a un Maestro arquero -me dijo el muchacho, un joven fuerte y decidido de rostro suave, en el que aparecían apenas los primeros vestigios de la barba.
-Ve por un arco nuevo. Ahora es el momento.

Bajo las viejas capas de óxido que parecían corroer toda la cuerda de mi arco, apareció una cuerda más fina, dorada y brillante, de un material fuerte y a la vez flexible. Vino pronto el guerrero con su nuevo arco y empezamos la instrucción.

-Qué tan templada va la cuerda?
-Si muy floja, el arco no disparará la flecha. Si muy tensa no logrará la distancia requerida. Así ha de ser el temple de tu Alma. En los arcos viejos, como el mío, veintidós es la clave. Cuentas mentalmente mientras juntas los dos extremos, los cuales se aproximan, dando a la cuerda la fuerza que impulsa la flecha, y luego anudas la cuerda tres veces. Son veintidós los arcanos de la Kabalah, los senderos del Árbol de la Vida. Arco y arcano tienen la misma raíz. En los arcos modernos, como el tuyo, das veintidós vueltas completas a la tuerca que tiempla la cuerda.

-Y dónde va la flecha?
-Apoyada en la cuerda, que se tensa del medio hacia atrás, y con la vara puesta en la guía, que también está justo en el punto medio del arco. Si en la cuerda o la guía no hay apoyo en el punto medio, la flecha saldrá desviada. No darás en el blanco. Los extremos son peligrosos. Ni la punta ni el apoyo deben acercarse a ellos.

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- Cómo debe ser la cuerda? 
Muy fuerte, para soportar la tensión que dispara la flecha hacia adelante, y a la vez flexible para que pueda dar al impulso y la fuerza requeridas. La cuerda, es tu corazón espiritual. Si es débil, se reventará con la tensión. Si hay dureza, el impulso de la flecha dará un alcance corto. No has de confundir  fortaleza con  dureza. La primera te da Fuerza, la segunda te hace rígido.

-Cómo se sostiene el arco?
La mano izquierda sostiene el arco con firmeza. El da la dirección correcta. La mano derecha hala la flecha hacia atrás apoyada en la cuerda. Recuerda bien: La izquierda  fuerte, le derecha flexible. La izquierda es restrictiva, la derecha expansiva. La izquierda es orden, dirección, organización, disciplina y Conocimiento Superior. La derecha es Sabiduría y Amor. La izquierda es la vasija, el recipiente y la derecha es la luz que se recibe. La cuerda se hala hacia atrás, hacia ti. Tu corazón, tu cuerda es la que da la medida de la intención (in-tensión). Una gran intención te dispara hacia arriba. Una intención débil no te lleva más allá de donde estás.

-Y de qué son las flechas?
La punta y el apoyo son forjados por el herrero en el fuego y moldeados a golpe de martillo. El esmeril le da a la punta el filo necesario, y al apoyo el perfecto acople con la cuerda. El cuerpo de la flecha es de madera liviana, presta a volar sin carga innecesaria. Tus flechas son fuego latente, sabiduría moldeada. Las flechas son de luz cristalizada, sabiduría del alma depurada.

-A donde apunto la flecha?
-Al corazón del enemigo. Al núcleo de la maldad. Es el corazón corrupto sabiduría contaminada. Y recuerda siempre que tu enemigo es el ego. Jamás dispares tus flechas a otros que no sean los esbirros de tu ego. El ego es el capitán de los ejércitos y siempre está rodeado de muchos soldados que se defienden a morir. Como dijo el gran Maestro, no te duermas. El enemigo puede estar cerca, al acecho. Y además tiene espías, infiltrados y traidores en tu propio bando, que se disfrazan con el uniforme de tus soldados.

- Y mi espada?
-Tampoco es más tu arma. Enváinala. Solo has de usarla si el enemigo te sorprende demasiado cerca. Allí tu arco será inútil. Si dejas que el enemigo tome la avanzada, que tu ego domine tus terrenos, si te solazas con el enemigo o de dejas convencer de sus triquiñuelas o pactos falsos, si bebes el vino de tu oponente, cuando te sorprenda, estarás embriagado, y de nada te servirá el conocimiento, ni la disciplina, ni el amor. Si ves el enemigo demasiado cerca desenfunda la espada. Derriba primero a los espías y traidores pensamientos, sentimientos y fuerzas instintivas de baja calaña y luego, cuerpo a cuerpo enfrenta al enemigo. Tal vez saldrás mal herido, pero si sacas tu alma de guerrero espadachín, no perecerás en la batalla. Si huyes cual cobarde, dejando atrás a tus soldados, perderás  armamento y batallones, y estarás solo y con el alma acongojada. Si ves que el enemigo es demasiado grande, antes de atacar emprende mejor la honrosa retirada, y búscate un Maestro guerrero antes de volver a la batalla. Por eso, cambia tus armas. Usa el arco y envaina la espada. Los arqueros no dejan que se acerque demasiado el enemigo. Lo eliminan a prudente distancia. Son la clave de la victoria y protegen a los fuertes espadachines que se enfrentan a las hordas sin control, arriesgando su propia vida. En la cercanía, un puñal fácilmente te viene por la espalda. La inteligencia supera a la fuerza y la distancia prudente es mejor salvaguarda que la bravuconada.

-Donde me ubico en el campo de batalla?
- Sube a lo alto de la torre o a la colina más cercana. El arquero tiene su ventaja si está en un lugar más alto que el enemigo. El arquero es el símbolo del discípulo sincero, de aquel que eleva su nivel espiritual. El discípulo como el arquero deben tener una más amplia perspectiva. El guerrero de la espada es el probacionista o discípulo en probación que aún se enfrentan con sus propios egos en una lucha sin estrategias y se escudan para no salir heridos.

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-Y las flechas, dónde las llevo?
-El carcaj siempre va en la espalda. Con la mano derecha halas tus flechas de luz hacia arriba. Asegúrate de tenerlo lleno. El carcaj representa tu columna vertebral sutil y las flechas de luz son la energía del fuego sutil que asciende por ella.
-Y cuál es la estrategia del arquero?
-Ser ágil, estar siempre atento, calcular bien la distancia para saber el ángulo del tiro, ser silencioso y no permitir que el enemigo se acerque demasiado. Debe estar siempre bien despierto. Recordar que ya no usa  escudo, ni casco como el espadachín, para hacerse más liviano. Es la transparencia del Alma sin coraza.

Recordar además que las flechas van por el aire y debe saber siempre de dónde sopla el viento. Si está a favor de la flecha favorecerá el tiro, pero si es contrario disminuirá la fuerza de la flecha o hará errar el disparo. El aire es el conocimiento. Si es equivocado, hará fallar el objetivo del discípulo, y permitirá la supervivencia del ego, dando además, por el indicio de la flecha errada, la equivocada estratégica posición del que aspira a ganar en la batalla. Dará ventaja al enemigo y le permitirá la avanzada.

También es bueno saber que un buen arquero diezmará fácilmente al enemigo pero un grupo de arqueros bien entrenados y coordinados pondrán prontamente fin a la batalla y se alzarán con la victoria.

-Y cómo habías olvidado ser el Maestro arquero? Cómo dejaste el arco olvidado y su cuerda oxidada?
-El sueño de la muerte es algo pesado. La experiencia no lo es todo pero a menudo se cree que es la madre de la sabiduría. Si bien, al morir, la experiencia es destilada, y se extrae de ella la sabiduría reposada de la divinidad inmersa en el acontecer de los hechos y las cosas de este mundo, al renacer no traemos el recuerdo consciente de nuestras anteriores batallas. Al renacer volvemos a la vida pero nuestra consciencia duerme como el árbol latente en la semilla. Es necesario despertar nuevamente. Nuestro gran Maestro siempre vendrá para recordarnos el entrenamiento. Será necesario como ahora volver a encontrar el arco y quitar el herrumbre de la cuerda, la coraza de óxido del corazón que se forma por un actuar sin consciencia, impulsado por emociones y sentimientos al amparo de una mente condicionada. Entonces, si en verdad fuiste arquero, verás la cuerda dorada, el corazón de luz que surgió de un entrenamiento previo que llevó al surgimiento de la luz de la Sabiduría. La cuerda dorada es sabiduría oculta pero no olvidada.

-Y si la fortaleza es tu alma, ¿por qué estoy aquí también de guardia?
-Tu y yo hacemos parte de una Gran Alma
-Algún consejo más?
-Ve a entrenar, recuerda todos los preceptos; no olvides nada. No se hace un arquero en la noche y se despierta Maestro a la madrugada.

martes, 25 de julio de 2017


LANZAMIENTO DE NUEVO LIBRO






Favor confirmar asistencia cel 3112575911. Parqueaderos: Exito Niza, Bulevar 




lunes, 8 de mayo de 2017


DISCIPULADO No. 27

DISOLVER Y COAGULAR

Mensaje espontáneo de Alipur Karim (Abdul Salam)
Emitido el 16 Abril de 2017 en el Ashram Kathar-Babaji


Cuando la mente calla, Dios habla;  cuando el Ser habla, la mente calla;  cuando el Ser desea hablar el ego calla, debe callar.

¿Cuál ha de ser la realidad de nuestra vida?  La divina esencia y nada más. ¿Qué son relaciones, amigos y parientes, padre, madre, biología? En el ayer, solo apego; en el hoy, solo hay polvo de recuerdos; en el mañana, nada.  Largos años vividos añorando el placer de la compañía de unos pocos, de unas pocas cosas, deteniendo algo que creemos que es lo máximo, acumulando cosas, hábitos, manías, pensamientos, emociones, sentimientos, construyendo un nido para todas estas cosas. Pero al final, todo esto perece, todas las personalidades desaparecen, y no queda nada, absolutamente nada.

¿Y dónde están todas esas cosas que se fueron? ¿A dónde imágenes, a dónde personas? ¿A dónde sus intensas personalidades?  ¿A dónde formas y figuras? ¿A dónde estrellas antiguas que explotaron en el aire o en el espacio vacío? ¿A dónde antiguos soles de los que ya no hay recuerdo ni memoria? ¿A dónde se han ido? Al vacío! No existen más, no son más; nunca fueron.  Son simples precipitaciones de sueños de los hombres o precipitaciones arquetípicas de los sueños de los dioses, y nada más.

Disolver y coagular es la magia de la alquimia de esta creación. Los sueños se coagulan y luego se disuelven en su propia esencia, la esencia de lo único existente.  Toda esta biología, toda esta arquitectura del Cosmos, no es más que un juego de coagular y disolver. El Dios creador coagula, el Dios destructor disuelve. La consciencia permanece, la existencia es Una siempre; el gozo de la quietud perfecta permanece.

¿Quién es quién?  ¿Qué somos realmente? Esencia  infinita, Esencia Una.  ¿Dónde están las almas que se fueron, que partieron a otro mundo? ¿Padres, hermanos, dónde están? Hijos, pariente lejanos, nuestros abuelos, bisabuelos, ¿dónde están verdaderamente?  Sus formas ya se fueron, sus emociones no existen más, sólo hay en nuestras mentes polvo de recuerdos, y sólo sus Almas permanecen.  ¿Más qué son?  ¿Qué son sus almas? Esencia de la Infinitud.  ¿Dónde están? ¿En qué espacio? ¿En qué lugar? En ningún lugar: abarcan el Infinito.  ¿Cuánto tiempo estarán en ese lugar como almas en la eternidad? Y si su espacio es infinito y nuestro espacio es infinito, es decir, si no hay espacio; y si su tiempo es infinito y nuestro tiempo es infinito, es decir, no hay tiempo, sus almas son nuestras almas. Están adentro de nosotros, y nosotros en ellos, porque no somos más que la única alma existente: el Alma de este mundo.

Pero más allá, en la trascendentalidad infinita, somos infinitos y nada más. Todo este universo es simplemente polvo de estrellas que se convierte en polvo de recuerdos y se esfuma en el espacio-tiempo, con el mismo espacio y con el mismo tiempo.  La esencia de nuestra vida ha de ser la manifestación de la trascendentalidad, la manifestación de la Divinidad absoluta y sublime, que es nuestra existencia creada. No hay más. Todo lo demás, por hermoso que sea, solo hace que nuestros sentidos, nuestras emociones, y nuestros pensamientos, se proyecten a un exterior inexistente, a una pantalla cinematográfica en la que se proyecta la ilusión del mundo. Es el poder y la magia de Maya, la Ilusión Cósmica.  Todas las cosas que pasaron por nuestras vidas y que ya no están más, ¿dónde están?  ¿Dónde está el polvo de sus recuerdos? ¿Acaso en la mente de un extraño? Que cualquier extraño venga y nos diga si en su mente está el polvo de esos recuerdos, o siquiera una imagen. Preguntémosle si en su memoria está el recuerdo de algo que nosotros conocimos y él no. No lo tendrá en su mente; así que el polvo de los recuerdos solo está en nuestra mente, nunca está en la mente de un extraño. Si existiera realmente, si existiera una sensación de realidad de eso existente, estaría en la mente de todos, más no lo está. Es sólo una fracción creada en nuestro interior. Es una división y es un apego.

La esencia profunda del Sendero es ser conscientes de esta magna realidad y soltar absolutamente todos los apegos, más no esperando la muerte. Si esperamos la muerte para soltar todas las cosas, solo encontraremos la frustración de los recuerdos y las simientes cobrarán vida, estarán en la oscuridad, caerán en la tierra, en la tierra del olvido, pero se manifestarán posteriormente como brotes que recrearán un espacio similar. Nunca volverás a encontrar las mismas formas: son transitorias; pero crearás un medio ambiente similar con tus sueños, con tus ilusiones, con lo que has puesto en tu mente, que es creadora. Así que, para terminar de una vez con este juego, es necesario que hagas consciencia infinita de tu esencia real y sueltes todas tus cosas, todos tus lineamientos y todos tus apegos. Es amando sin apresar, sabiendo que cada cosa, cada ser, cada pensamiento, existen en tu interior, están contigo, son tu propia alma y de ahí han surgido, y de ningún otro lugar, como alcanzamos la liberación. Sabiendo que cada cosa, cada pensamiento, cada sentimiento, no están en un lugar ilusorio, sino están adentro, contigo, son una unidad contigo. Son un juego, y solo hay una única realidad, y esa realidad eres tú; más no el tú de la personalidad, no. El Tú absoluto, el único Tú existente, el Único Ser existente, que es el mismo yo, el Sí mismo, la naturaleza subyacente de todo lo que está manifestado, más allá de la coagulación, en la disolución perfecta.

Todos los días, al amanecer de nuestra vida, cuando despertamos en la mañana, volvemos a recrear todo ese mundo. En la mañana, recién volvemos a despertar a esta ilusoria consciencia, estamos un poco anonadados, atontados, los recuerdos de este mundo no son claros; a veces ni siquiera sabemos dónde estamos. Pero en cuanto que abrimos los ojos y palpamos el mundo con nuestros sentidos, volvemos a recrear nuestro juego ilusorio en el que nos creemos seguros. Pero todo eso que los ojos perciben, se irá algún día, hasta tus mismos ojos. Todos esos sentidos que perciben este mundo se irán también con sus percepciones, y solo quedará el polvo de los recuerdos, enquistado en simientes, que sembradas en la tierra de la oscuridad profunda del olvido, resurgirán en un nuevo amanecer, en otra nueva vida.

Cuando duermes profundamente, hasta el polvo de los recuerdos desaparece; no está más, no hay más, no existe. No hay personas, no hay seres, no hay cosas ni pensamientos. Cuando duermes profundamente solo existe el Sí mismo, allí en existencia plena, en quietud perfecta. Pero las simientes sembradas son reacias, quieren desaparecer, vuelven a nacer y recrean este mundo al despertar, al salir del estado de consciencia profunda y verdadera.

¿Cuál es la solución? ¿Acaso dormir profundamente? No, por el contrario, es despertar profundamente; despertar del sueño, porque la Conciencia real no es la conciencia onírica, que es simplemente un momento en el que el Alma descansa de su sueño, pero la Conciencia Real es el despertar de esta conciencia de vigilia, que es un sueño más profundo que el sueño profundo. Solo que hay ensueños, ilusiones, a las que nos apegamos, nos agarramos profundamente.  La esencia del despertar no consiste en aferrarse a esto o aquello, a este conocimiento, o a esta práctica, o a este camino, o a esta iglesia, o a este modo de ser o permanecer. La esencia de este camino es la Esencia misma de la Naturaleza subyacente; es la percepción sutil y sublime del Ser Único existente. Es a ese Ser profundo al que hay que retornar, desbaratando las ilusiones y los sueños.

El estado meditativo perfecto es una inducción a un sueño profundo con Consciencia. Desaparecen las sensaciones, las emociones, los pensamientos, y hasta el polvo de los recuerdos; todo, absolutamente todo. Y estamos en un sueño profundo en el que no hay nada, pero luego, en el mismo estado meditativo despertamos a un nivel superior, en el que hay una cognición infinita, una Sabiduría que fluye constantemente, una luz perpetua, una quietud absoluta, perceptible, un gozo indescriptible. Oh! Es el Gozo absoluto, es la quietud absoluta, es la Sabiduría absoluta.  Pero el estado meditativo ha de ser apenas una muestra; es apenas una muestra de lo que ha de ser nuestra Consciencia en forma permanente. Si hemos despertado este estado meditativo, se extiende permanentemente en todos los diferentes estadios por los que la aparente Alma encarnada pasa. Estando despierto, estando soñando, estando dormido, estando en trance, estando en meditación, ha de ser lo mismo: la expresión absoluta de su Naturaleza Única, del Ser Único, del sentido de unidad perfecta. Siendo el Universo infinito, el Ser es el centro, porque cualquier punto del infinito es el centro. No hay diferencia. Hay que establecer eso profundamente en la Consciencia. No hay diferencia entre el yo y el tú, el ego ni el ellos: somos lo mismo; es nuestra mente la que establece la diferencia. Es el juego de soñar y el juego de reencontrarse; el juego de disolver y el juego de coagular.

Pero ya es el tiempo de salir del juego, el tiempo del retorno. Es la hora de la luz verdadera. Hay que salir ya de este sino. Hay que liberarse de Maya, la Ilusión Cósmica. Es la hora del despertar, de levantar los velos, de dilucidar los misterios bajo la luz de la Sabiduría. Es la hora de archivar y disolver la vieja mente. Es hora de disolver el juego de las emociones y los apegos. Es hora de disolver el culto a la maravilla biológica que se precipita por el sueño de los dioses. Hay que encontrar, hay que rastrear, ir, encontrar el ovillo, la punta del hilo de cada cosa, de la biología, de la energía, de la emoción, del sentimiento, del pensamiento, de las abstracciones profundas. Halar el hilo y encontrar el centro real, la Causa real de todas las cosas. La Causa única, la causa que siempre permanece, la causa cuyo tiempo es la eternidad, cuya existencia es la Infinitud, cuyo gozo es la perpetuidad silenciosa de la quietud.

Hay que ir a lo profundo: eso es disolver. Cuando volvemos a caer en la trampa de nuestros sueños, nos coagulamos nuevamente, y hay que intentar disolverse, disolverse permanentemente. Las emociones profundas nos hacen crear cosas: coagulan. Los miedos profundos nos hacen permanecer en una zona de seguridad: coagulan. Las emociones intensas nos hacen proteger esa ilusoria zona de seguridad: coagulan. Las emociones profundas, los sentimientos de contacto con el Infinito, disuelven. La percepción de la realidad profunda y de la luz que no ven los ojos, disuelven. En el proceso de la mágica disolución está el hallazgo de la esencia del Espíritu.

Que nuestros corazones permanezcan juntos porque son un solo corazón, son el corazón del Ser, son el corazón del Infinito. Que la Voluntad de Dios sea nuestra voluntad, la única Voluntad. Que el Amor de Dios sea el amor de nuestro corazón, el único Amor existente. Que la Luz de Dios sea la luz que nos guía siempre, la única Luz existente.
Que la Voluntad de Dios y su Poder sean la Realidad, que el Amor de Dios establezca nuestra quietud perfecta, que la Luz de Dios establezca el río de la perfecta Sabiduría. Que así sea.

Alipur Karim