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lunes, 28 de julio de 2014

DISCIPULADO No. 16. DE LOS VERDADEROS MOTIVOS DE LA BUSQUEDA ESPIRITUAL


DISCIPULADO No. 16
DE LOS VERDADEROS MOTIVOS DE LA BUSQUEDA ESPIRITUAL





“Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”, dijo Jesús El Cristo, cuando enseñaba mediante parábolas, refiriéndose a un hombre que fue sacado de un banquete de bodas por no llevar el traje adecuado.




En el proceso de búsqueda espiritual, el intenso deseo de los fervientes devotos, el supremo anhelo surgido del corazón puro de hallar la Divina Beatitud, La Sabiduría, la Conciencia Cósmica,  es elevado a la Divinidad desde la misma esencia que habita en cada alma. Como respuesta amorosa, la Luz es enviada  a  todos aquellos que están dispuestos  y preparados para desterrar toda sombra de sus vidas,  mediante  Divinos mensajeros o Maestros de Sabiduría y sus discípulos.  Muchos  otros son atraídos por la luz irradiada y por las enseñanzas pero no siempre existe una sincera motivación espiritual en este acercamiento.

Algunos llegan con la esperanza de disfrutar de la abundancia que  bendice a quien se acerca a Dios y esperan que sus dificultades kármicas personales sean resueltas. Son los buscadores del consuelo divino que llevan un oculto interés de ver resueltas todas sus necesidades, para verse libres de toda responsabilidad antes de dedicarse por completo a la búsqueda divina. El ego busca recibir un premio anticipado. El asunto realmente funciona al revés: es primero el hallazgo de la Consciencia Divina y luego el fluir de la abundancia y la resolución del prontuario kármico.


Si nos acercamos a la Divinidad pidiendo cosas, aún estamos bajo el poder del ego y su consciencia de dualidad, pensando que todo se rige por un método de premio y castigo en el que una Gran Entidad llamada Dios, en su Infinita Misericordia, se dedica a llenar las arcas de todo aquel que se lo pida con el ojo aguado, sin más. Esta oculta necesidad de la satisfacción de los deseos  revela en realidad un gran apego por todos los objetos de los sentidos que genera encadenamiento a viejos patrones inconscientes. Esto solo produce más karma y en lugar de permitir la emergencia de la consciencia no dual sumerge al peregrino en la convicción de la dualidad. Este proceso reforzará las semillas de sus malas hierbas y lo atraerá de nuevo a la rueda de la encarnación.

Otros son atraídos por la ilusión de que todos los conflictos   vinculares que padecen y que les generan enorme sufrimiento serán resueltos, mágicamente, sin que hagan nada para solucionarlos. Buscan la enseñanza como un escampadero, un refugio para sus vidas llenas de relaciones conflictivas o para su soledad. Algunos tal vez buscan hallar solución al problema de algún ser querido cercano que se halle atrapado por el duro lazo de la enfermedad o de algún mal hábito. Este interés es propio del ego que evade el trabajo que le corresponde y se lo quiere dejar a Dios o que pretende que los problemas de los seres queridos desaparezcan de un plumazo, sin que estos hagan ningún proceso interior para liberarse, porque a la larga, debido a sus apegos, estas dificultades se harán suyas.  Quieren llegar al oasis sin atravesar el desierto.

Otros llegan por competencia. Han visto a algún par, amigo o familiar cercano acercarse al sacro camino y disfrutar de sus mieles y desean ser mejores que él o tener los mismos beneficios. Buscan solo pertenecer para obtener. Son motivados por la envidia, otro de los esbirros del ego.


Los hay quienes se acercan por pura curiosidad  u orgullo intelectual y buscan satisfacer sus dudas existenciales, mediante un proceso puramente racional. Son los que todo lo cuestionan, dudan de todo, lo comparan todo con los viejos patrones de su mente o con algunos nuevos pero de la misma índole racional. No se abren a la enseñanza porque creen saberlo todo, aunque en realidad solo poseen información a mares pero no comprenden nada con profundidad. Son simples repetidores de los hallazgos especulativos de otros. Estos sembradores de dudas atraerán sobre sus mentes el oscuro velo de la ignorancia y ni siquiera se darán cuenta de ello. Son esclavos de sus mentes, de sus apegos intelectuales.

No faltan los que acuden con el ánimo de obtener prestigio regodeándose en decir que son amigos personales del Maestro o de sus discípulos. Otros son atraídos por la simple sed de conocer para saber más y obtener el reconocimiento de sabios. A estos los motiva la arrogancia. Es un disfraz del ego que cree que en realidad no sabe nada, tiene frustración de saber, cree que necesita conocer y mostrar ese conocimiento al cual confunde con la sabiduría.


Otros acuden como cazadores de fenómenos psíquicos buscando romper a través de éstos la pétrea roca de incredulidad que en realidad llevan por dentro. Esperan ver prodigios, apariciones mágicas o hallar quizá una misteriosa pócima o fórmula secreta que les permita acceder a otras dimensiones, sin el fastidio que les genera el tener que hacer el verdadero trabajo de disciplina requerido para despertar los divinos poderes. Estos se encontrarán tarde que temprano presas de las ilusorias energías del mundo astral, engañados tal vez por falsas pero astutas entidades que se harán pasar por Maestros verdaderos con el ánimo de vampirizar sus energías. La mayoría de ellos terminarán escuchando voces o teniendo visiones engañosas. A lo mejor se harán “canales” de estos pretendidos o ilusorios maestros trayendo aparentes mensajes sutiles que no son otra cosa que la proyección de su memoria o la de la entidad y cuyo contenido generalmente no conduce al hallazgo de la sabiduría.

Indudablemente un falso buscador hallará un falso maestro, uno que trabajará para nutrir su ego. Solo allí se hallará plenamente satisfecho ya que si, atraído por la fulgurante llama de una verdadera enseñanza, se topa con un Maestro verdadero, su instrucción y disciplina le caerán como balde de agua helada y harán saltar los ejércitos del ego en su propia defensa. La oscuridad de su verdadera motivación revelada se hará incompatible con la luz del Sendero. Tal vez aguantará la repulsión un tiempo, para no ser tan evidente, o por orgullo, pero la represión le llevará a crisis  y saldrá de allí profiriendo críticas y arguyendo razones de auto justificación para emprender la huída.

Es la simiente divina latente quien ha llevado a estos falsos buscadores hacia la luz del Maestro, en un intento por despertar, pero es su ego quien la repele, debido a sus motivaciones. No estando preparados, no teniendo el vestido adecuado para la boda entre el Espíritu y la Luz, no serán aceptados en el Círculo interno del Maestro.

Tener la motivación correcta no es equivalente a decir que el aspirante al discipulado debe tener perfección absoluta de su estructura física, etérica astral y mental sino que, libre de pretensiones egoicas posee la disposición adecuada para pulir el diamante en bruto que es, el cual será tallado por el Maestro quitando una a una todas las imperfecciones que le impiden brillar como preciosa gema. La talla dolerá pero luego será agradecida por el discípulo.

El acercamiento al Maestro debe tener motivaciones que surgen del corazón espiritual del aspirante: anhelo real de percibir la luz y ojos dispuestos a verla; respeto por la enseñanza y oídos dispuestos a escucharla; verdadera intención de transformación y de ruptura de apegos; deseo sincero de correr el velo del ego para que pase la luz; acatamiento de las sugerencias, a la luz de las enseñanzas y sabia guía del Maestro.

Hallar un Maestro espiritual es una de las más grandes bendiciones que se puedan tener en una encarnación. Un verdadero Maestro espiritual es la encarnación de la palabra divina. Encontrar uno, es como encontrar un gran tesoro. El verdadero Maestro te enseñará la ciencia espiritual perfecta,  el conocimiento espiritual exacto que te permitirá establecer un real contacto y experimentar la Sabiduría del Universo. Él te mostrará  la llave de oro que abre la puerta del misterio y te dirá los medios para que la encuentres por ti mismo y traspases el umbral.


 El Maestro solo aparece cuando el alumno está preparado y sus motivaciones han surgido realmente del ser interior y no del ego.  Nadie halla un Maestro por el solo hecho de querer tenerlo, ya que no se trata de una búsqueda personal. En el proceso del discipulado el ego no está invitado. Es el Maestro quien hallará a los que verdaderamente están en la disposición adecuada para enseñarles la Sabiduría Divina Espiritual. Tras la iniciación, el discípulo recibirá la energía necesaria para permanecer en conexión con los Círculos más cercanos al Maestro. El Amor y respeto por El en cuanto a la Luz que representa, el Amor por la enseñanza, que es la exteriorización de su Luz y el Amor a la Divinidad como la meta más elevada a alcanzar en la encarnación, darán al discípulo el derecho de permanecer con los que están junto a él y recibir una enseñanza más elevada. Esto le dará acceso directo a la Jerarquía pues una vez que conoces un Maestro tienes la puerta abierta a los templos de todos los Maestros, quienes trabajan en la no dualidad, en espíritu de Hermandad Universal y en perfecta sincronía con el Plan Divino.

 

 

Si quieres  encontrar un Maestro no lo busques, haz el trabajo requerido y espera pacientemente el tiempo perfecto para el despertar. No esperes que salga el sol antes del amanecer. No saldrá porque madrugues más. Más bien, antes de que salga, quita las malas hierbas de tu jardín y procura arrancarlas de raíz. La luz las hará crecer de nuevo y no dejarán florecer tus rosas.




Si quieres asistir a la boda de la hija del Rey( la Luz Divina) con un noble caballero( el Espíritu) lleva el vestido adecuado(vida e intención puras), no sea que te echen de allí y te pierdas la boda y el banquete(Gozo Divino o Bienaventuranza). Haz lavar tu traje si ya tienes uno y líbralo de toda mancha o te pondrás en evidencia en el gran salón iluminado del palacio del Rey( el Maestro) o si lo prefieres deja ya tu viejo traje(antiguos hábitos) y hazte uno nuevo.

Alipur Karim







miércoles, 21 de mayo de 2014

DISCIPULADO No.15 POR LOS SENDEROS DEL DISCIPULADO



DISCIPULADO No. 15
POR LOS SENDEROS DEL DISCIPULADO

Buscando Algo

Un caminante avanza desprevenido por el camino de la vida. Siendo niño pequeño solo anhela sobrevivir y ser feliz encontrando la máxima satisfacción, en su infantil inocencia. El mundo gira alrededor de él y cada grito es como una orden que precipita la satisfacción de una necesidad. Va creciendo y a su vez con él la capacidad mental. Se empieza a preguntar qué es todo aquello que sus sentidos perciben y busca respuestas en sus padres, en sus pares y maestros. Todos le hablan en un lenguaje común. Es el lenguaje de las palabras, de las definiciones, de los nombres asociados a las formas. Es el mundo que todos hemos acordado ver. Un mundo construido en nuestras mentes, una representación colectiva construida con base en aquello que los sentidos perciben y a lo que llamamos realidad. Siendo niños creemos en todo ello a fe ciega.

 El niño caminante quiere obtener del mundo todo lo que su cuerpo le pide y todo lo que su mente anhela, pero bien pronto se da cuenta que no todo está a su alcance, aunque el mundo es basto, muy grande, infinito tal vez. De vez en cuando se pregunta quién lo hizo todo y se sorprende con las maravillas de la creación. De vez en cuando sueña con ser una criatura fantástica, con ser un adulto, imitando los distintos roles que ve que los seres humanos desempeñan y a veces hasta juega a ser un héroe, un mago o un Dios. Pero bien pronto crece y se convierte en un caminante adolescente. Siente que un ser extraño ha surgido de sí mismo. Deja de creer en muchas cosas y se apasiona por otras. Surge de su interior un remolino constante de fuerzas instintivas, de emociones y sentimientos. Se da cuenta que no es  el héroe que creía ser en la infancia pero acrecienta sus sueños para serlo en el futuro. Se envalentona el caminante y piensa que será el dueño del mundo. Se rebela contra todo lo que lo ataje. Todo lo desafía y quiere experimentar por sí mismo.  A veces emprende caminos que le permiten la satisfacción de sus deseos y se hincha de orgullo y vanidad y a veces se estrella contra lo que la vida impone y es contrario a sus deseos y se llena de frustración, ira, resentimiento, odio y violencia contra otros o contra sí mismo debido al condicionamiento de lo que debe ser o llegar a ser y a la frustración de no serlo o de no creer que lo hará. Le pesa el fardo del condicionamiento sociocultural y religioso. Trata de zafárselo pero no puede. Siente miedo de soltarlo y quedarse sin nada o busca uno nuevo, algo que le convenza más y se aferra a él. Se fanatiza no pocas veces, cambia su indumentaria queriendo ser diferente y único pero en realidad copia a sus pares y se uniforma con algunos de ellos. Y lo mismo que hace por fuera hace por dentro, en su mente, en lo que va creyendo que es él. Copia modelos de otros y anhela el triunfo del yo en el que se ha convertido. Pero el camino sigue y pronto la adolescencia se va. La sociedad gana la batalla y le doblega. Se ve en la imperiosa necesidad de ser condicionado y estudia en escuelas programadas para sostener el modelo establecido. Cada vez desea más cosas y se sumerge en un mundo de mayores necesidades creadas, donde es muy costosa su supervivencia. Se ve obligado a trabajar para sobrevivir y tratar de conquistar el mundo y se pierde por momentos en esa selva misteriosa de la vida donde el más avivato sobrevive y  cree ganar algo especial aunque también vaya hacia la muerte. Ocasionalmente una vocecilla interna le hace preguntarse qué sentido tiene todo esto. La monotonía del camino consume al caminante y la pesada carga de responsabilidades le agobia. El cansancio y los excesos le muestran caminos de enfermedad, de dolor y sufrimiento. Busca un consuelo, una salida. A veces escapa de su mente refugiándose en caminos de evasiones, de hábitos que callan su mente y satisfacen sus alborotados sentidos.  Pero de vez en cuando se hace consciente del camino y se pregunta realmente   adonde va, adonde quiere ir y adonde conduce el camino. Aguza el ojo y ve a la distancia el abismo de la muerte. Ve que el sendero tiene precipicios a lado y lado y que de vez en cuando otros que caminan caen al vacío y desaparecen de la vista.

De repente se da cuenta de que camina sin sentido, que realmente no sabe a donde va y que es un absurdo que el camino termine para todos en los manglares de la muerte. El caminante ha crecido por dentro y se resiste a la idea de la aniquilación. Se agarra con fuerza de antiguas creencias heredadas y vuelve sus ojos para tratar de resolver el misterio de aquel que lo creó todo con un plan fatalista. Hace un alto en el camino y se replantea el viaje. Piensa si hay otros caminos. Retrocede amedrentado. Pregunta, indaga, busca respuestas y halla toda clase de teorías  acerca del camino de la vida. Duda si es lo que cree ser y se pregunta si es algo más que el mero barro de la tierra que se organizó en moléculas complejas y permitió la emergencia de un raro ser llamado yo, que cree que piensa, que escudriña el mundo y lo define, que desea controlarlo y conquistarlo, pero no lo logra. Ve la meta del héroe muy lejana y la del super héroe ya la ha desechado por inviable. La realidad aparente percibida por los sentidos y la lógica han desmoronado sus sueños quijotescos.

Se pregunta el caminante qué o quién es en realidad y cómo funciona el mundo. Su cerebro se hace un nudo y no contesta nada coherente, pero ve en el hecho de conversar consigo mismo la diferencia entre el que pregunta y la mente que trata de responder. Por primera vez, en mitad del sendero siente que es algo inmaterial, intangible, imperceptible por los sentidos, que percibe y crea imágenes y conceptos, basado en lo que capta por medio de los sentidos. Decide no caminar a la velocidad que venía y buscar otro sendero porque aquel que transita es el sendero de lo absurdo: sobrevivir, satisfacer los pocos deseos que la vida permite, hiperexcitar los sentidos para tener sensaciones efímeras de placer, luchar con sus culpas, aferrarse a lo que ama y a unos pocos seres a los que verá  sufrir, deteriorarse, enfermar, envejecer, morir y desaparecer. Siente un pálpito en el corazón, se detiene, acalla la mente por un instante, cierra los ojos para escucharlo, siente como si le hablara. Retrocede un poco, abre los ojos, mira en otra dirección y ve un letrero que reza : “caminos de los misterios”. Sin dudarlo, cambia el rumbo, se deja llevar por la voz del corazón y emprende la nueva vía. Los del antiguo camino tratan de persuadirlo. Le dicen que se perderá por esos senderos, que está errado, que está loco, le gritan, le atajan, se burlan, pero al final les contiene y escapa.

Ve que por allí caminan otros, en realidad no muchos; que como él se preguntaron lo mismo y dejaron que les hablara ese misterioso punto en el corazón. Nuestro caminante cree haber hallado el camino de la espiritualidad y se siente un humano emprendiendo la ruta del alma y viviendo una fascinante experiencia espiritual. En realidad siempre fue un espíritu viviendo una fascinante historia humana, una obra de teatro, una tragicomedia, con un disfraz de barro que oculta otros, hechos de retazos de emociones y pensamientos.

El nuevo portal le conduce no obstante a un abanico de posibilidades. Hay muchos senderos, cada uno con una horda de pregoneros que anuncian su propio camino como el único que conduce a la eternidad. Hay caminos de fanáticos religiosos, sectarios, que  venden la salvación a cambio de diezmos,  ofrendas y mecánica repetición de ritos y oraciones. La mayoría de ellos pretenden que la verdad está en un libro que ellos toman por el único sagrado y que saben casi de memoria, ateniéndose a la letra muerta pero sin el conocimiento de su significado. Ciegos guiando a otros ciegos. 



 Hay senderos llamados esotéricos también llenos de requisitos a cumplir, igualmente fanáticos y también le venden la idea de la salvación pretendiendo que la verdad se halla en otros libros que ellos toman por sagrados y que recitan al  pie de la letra. Algunos también cobran diezmos a su manera o le piden donaciones voluntarias que rara vez se aplican a mejorar las condiciones del camino y van a parar a las arcas de unos pocos avivatos que  vivirán durante largos años a expensas de los ingenuos. En muchos de esos caminos le ofrecen una escala de avance, con grandes promesas de logro si cumple con extremos requisitos de dieta, de abstinencia, de celibato, de sacrificio, de encierro, de renuncia a todo bien material que por supuesto será tomado por el conocedor de ese sendero y sus más cercanos.

 Nuestro caminante explora algunos de esos caminos por largos años y solo obtiene decepción, frustración, hastío, represión, agotamiento y estados cercanos a la alienación mental, pero ve que radicalmente sigue siendo el mismo.  Por un tiempo el nuevo condicionamiento que experimenta en estos senderos le hace creer que es feliz y disfruta de sus nuevos amigos, hasta que finalmente ve que sustancialmente son iguales a los del viejo camino. Seres condicionados bajo cuyo disfraz de túnica o estandarte sigue viviendo el egoísmo y el deseo como controladores de sus vidas. Encuentra allí los mismos estados de envidia, codicia, espíritu competitivo, lujuria, vanidad, orgullo, deseo de poder y reconocimiento. Seres sin libertad que se creen superiores por el hecho de pertenecer a o de haber alcanzado cierto tiempo en un sendero pero que en realidad son esclavos de sus creencias, de sus nuevos hábitos que consideran la escalera para llegar al cielo.

Nuestro caminante lo ensaya todo porque cree que estos senderos le llevarán hacia un anunciado Maestro que solo lo admitirá cuando supere una larguísima lista de mandamientos que condicionan su actuar externo. Sigue dietas estrictas y largos ayunos hasta la desnutrición y la sumisión. Su voluntad se debilita más que su ego por las dietas bajas en proteína. No mata animales para comer pero se está matando a sí mismo. Tiene alucinaciones que confunde con visiones pero que no son otra cosa que invenciones de su anhelante imaginación. Se llena de orgullo intelectual pretendiendo saberlo todo, sin conocer profundamente de nada. Cree ser un avanzado y un ciudadano del mundo pero en realidad es un ser atrapado en sus rutinas y creencias que mira a los que no son de su línea por encima del hombro y los juzga de herejes.  Ve a otros que caminan a su lado que llegan a creerse canales  de algún Maestro fallecido o inventado pero tan solo son repetidores de aquello que han leído o peor que eso, médiums presos de alguna entidad vampira del bajo astral que les hace creer que se trata de algún “maestro ascendido” y solo transmiten mensajes llenos de incoherencias o frases rosas de cajón que más que iluminar confunden y que no tienen ningún grado de profundidad.

Largos años pasan y nada sucede. Ningún Maestro. Solo humanos obnubilados que pretenden serlo. Hipócritas falsarios que visten blancas vestiduras y recitan textos de otros sabios, pero que en su interior hieden a podredumbre. Nuestro caminante finalmente huye horrorizado y nuevamente siente el griterío a sus espaldas. Nuevamente le dicen que está loco, que se condenará, intentan atajarle unos y correrle otros que ven amenazada su seguridad mental cuando nuestro amigo tiene asomo de cordura y les dice algunas verdades profundas que les hacen ver que tal vez estén anquilosados. Huye finalmente de aquellas cárceles de ideas y corre al desierto para “ayunar cuarenta días”.



 Es en ese desierto de su soledad del yo cuando deja de comer tanto conocimiento indigesto y tóxico y se purifica mentalmente.  Se pregunta si él es el pensamiento, si él es quien por dentro hace las preguntas y si es así entonces quien es el que escucha. Ve que esto no es más que un juego, una ilusión. Se descubre a sí mismo, se halla interiormente y descubre que en realidad es otro sin el yo que tanto cacarea en su pensamiento.  Se siente que es otro  cuando se observa más allá del pensamiento. Halla un Yo más elevado, sabio, que habla en el silencio del desierto, como el rumor del viento. Entonces le aparece un tentador que no es otro que su yo mental que le ofrece nuevamente los caminos del poder, de la codicia, de la pasión, de la vanidad y del deseo. Peo él lo ve claramente y descubre que hace mucho tiempo, un poco después de que aprendió a hablar cuando niño, fue desplazado de su cuerpo por este demonio, fue invadido por este parásito llamado pensamiento egoico. Entonces le hace callar y le expulsa de su vida. Vuelve a ser él y se da cuenta que es sabio, bondadoso, humilde, honesto, amoroso y que todas esas cualidades siempre han estado ahí, dormidas aún por varias encarnaciones. Y al ver la Luz interior que nuevamente brilla, cuando se ha corrido el velo de ilusión y oscuridad, regresa del desierto y halla un camino estrecho, casi oculto, poco transitado, con un letrero modesto y bien disimulado que dice: “camino del discipulado”. Siente cierto temor y a la vez una leve vanidad provenientes de su viejo yo que aún se asoma a las vecindades de su aura, pero no se acobarda ni se deja ensalzar. Se modera, le reprende y avanza. No bien da unos pocos pasos, apartando la maleza de sus emociones, ve el maravilloso resplandor de un discípulo de un verdadero Maestro que le ha estado esperando pacientemente desde hace varios años cuando por vez primera vio brillar en él ese mágico punto de luz en el corazón. El caminante se pregunta entonces si es en verdad un enviado del  Maestro o no es más que algún espejismo del desierto.

Este amigo no le ofrece nada que sea fácil de alcanzar. No le pide ningún requisito externo. Nada de dietas especiales, nada de abluciones ni de trajes. Tan solo le muestra un espejo y le pregunta a quién ve.
         - Soy yo el que se ve reflejado allí.
  - Ese que ves allí no es más que un espejismo. No eres tú. Es lo que crees que eres o lo que te han dicho que eres.
-         - En el desierto descubrí que soy en verdad un Yo Superior pero ese no se ve en el espejo.
-         - Has de caminar con este espejo largo tiempo y trabajar en tu mundo interno hasta que veas quién eres.
-         - Y cómo podré hacer eso?. Mis ojos siempre verán la cáscara externa y esa será la que se refleja.
-         - Entonces no mires con tus ojos ordinarios. Aprende a mirar con tu ojo interno y mírate en el espejo de tu alma.
-         - Y cómo haré esto?
-     -  Medita largo tiempo, sé auténtico, honesto, transparente, escucha en el silencio de tu ser. La luz espiritual que hay en ti es tu verdadero Sendero hacia lo eterno, hacia la paz que tanto anhela tu corazón. Síguela. Es el único Maestro que debes buscar.
-         - No me llevarás tú al Maestro? Tú le conoces!
-   -   Sí que le conozco pero nadie puede llevarte al Maestro. Tal vez pueda indicarte algunas pautas para que por este camino te halles a ti mismo. Si lo haces estarás a los pies del Maestro. Es él quien te hallará.

El caminante sigue al discípulo pero ve que el camino es pedregoso, angosto, en medio de trampas y desfiladeros y siempre cuesta arriba. Le asaltan dudas y temores.
-         - No es fácil el camino
-       -  Nadie dijo que era fácil!  El Maestro vendrá a tí cuando hayas recorrido más de la mitad del Sendero hacia la cima. Nunca viene más abajo! Siempre vive en las alturas.
-        -  Podré salvar tantos escollos? No hay un camino más seguro? Tal vez algún atajo secreto?
-         - Todos los atajos te llevan al desfiladero. Camina paso a paso si no tienes luz. - No camines jamás en la oscuridad. La única luz que te puede guiar es tu luz interior.
-       -   Solo la he visto en el desierto pero ahora que he vuelto a recorrer caminos la he perdido.
-       -  Entonces detente y búscala. No camines en la oscuridad. Allí nadie te guía y hasta tu propia sombra te es ajena. Esfuérzate en romper la oscuridad de tu pensamiento. Ve más allá. Adéntrate en los senderos internos de tu alma, ausculta tu corazón más allá de todo vano sentimiento. Ahí está. Ahí ha estado siempre!
-         - Guíame tú. Muéstrame tu luz.
-        -  Si tu ojo interno no está abierto solo verás vagos reflejos. Solo si hallas tu luz verás mi luz. Es la misma! Pero solo puedes verla con tu ojo interno iluminado.
-         - Y si intento simplemente imitarte?
-     - Dejarás de ser tú y te convertirás en un reflejo, te perderás en un yo que no conoces. No te busques en mí. No soy más que un espejismo que se desvanece como una nube en el cielo. Mi yo muere diariamente. Sigue solo a tu luz. 
-   - Medita para hallarla y si es necesario ¡regresa al desierto!
-        -  Entonces para qué estás aquí?
-        -  Para mostrarte el espejo! Para decirte que si no matas al dragón de tu ego y a todos los demonios de tu mente te tirarán al desfiladero. Para decirte cuáles son los demonios de tu ego. Yo solo soy el portero del camino y un guardián que te advierte que en el sendero del discipulado el ego no está invitado. Si intentas caminar con él terminarás de seguro en el abismo. Más te valdría haber seguido por los viejos caminos, esos que implican grandes sufrimientos generados por la ilusión y la ignorancia y que terminan en los pantanos de la muerte y te llevan a despertar en otra vida para volver a iniciar el recorrido, porque finalmente el sufrimiento es una fuerza que corroe la coraza de tu ego y permite que después de largas edades la luz aflore.
-       -   Pero ya estoy hastiado de los senderos de la muerte.
-  - Entonces enfréntate al dragón y vive. Sal de la ilusión de tu ordinario pensamiento. Ve más allá de tus sentidos. Los demonios crean en tu mente maravillosas fantasías con los que ellos perciben. Jamás verás la realidad con ellos. Fueron hechos para percibir solo en el mundo físico y es lo único que verás con ellos.

El caminante siguió fielmente  las instrucciones del discípulo. De vez en cuando éste le hallaba en algún recodo del camino y le traía algún bálsamo para su alma. Una que otra vez le advirtió de algún inminente peligro. Cada cierto tiempo le volvía a mostrar el espejo y preguntaba a quien veía. Una y otra vez se miraba el aspirante en el espejo y cada vez veía más borroso el reflejo de su yo.


Un día lejano, después de haber recorrido el camino con atención, con total concentración para no caer en una trampa, con gran discernimiento para decidir en cada bifurcación, siguiendo a la luz de su alma que cada vez iluminaba más su ojo interno, meditando a veces largas horas para hallar el rastro de la divinidad interior que le revelaría el misterio del sendero, apareció el discípulo con el espejo del yo.
-         - A quién ves?
-    - Solo veo luz. No hay reflejo, no hay imagen, no hay espejo. Solo veo un destello de mi propia alma y veo que mi luz se confunde con tu luz.

         
Entonces se oyó una voz como el rumor de muchas aguas. Era la voz del Maestro:
   - Bienvenido al camino del discipulado. Aquí es donde comienza tu entrenamiento para llegar a la cima. Yo te acompañaré de vez en cuando y alumbraré el camino con mi lámpara para que tu pie no tropiece, pero mi espíritu siempre estará contigo porque has logrado vencer a tus demonios internos y ha muerto tu ego. Mereces ahora el ser admitido en el templo de los que se capacitan para ser iluminados. Yo solo seré una luz en el camino. Tú deberás hollarlo solo, hasta que tu luz interior se confunda con la mía. Entonces recorrerás los senderos de los Grandes Iniciados y llegarás a la puerta de la iluminación para fundirte con el todo. Allí, antes de entrar morirá también tu Yo superior y te sentirás como un cristal que se disuelve en el océano de la Divinidad y al disolverte sabrás que siempre fuiste el océano!

Alipur Karim



lunes, 28 de abril de 2014




APERTURA DE NUEVO GRUPO DEL DISCIPULADO





Queridos Amigos:  Esta es una invitación a incorporarte al nuevo grupo presencial de aspirantes al Discipulado. En la actualidad hay dos grupos: Discipulado 1: se reúne los viernes. Hay 18 miembros activos en trabajo  de probacionismo y discipulado. Discipulado 2: se reúne los jueves . Hay 23 miembros activos en trabajo de probacionismo y discipulado. El nuevo grupo será denominado Discipulado 3: se reunirá los miércoles . Las sesiones son aproximadamente cada 20 días y en cada una de ellas se imparten conocimientos e instructivos conducentes al despertar espiritual en un alto grado. Para una mayor información acerca del trabajo  de estos grupos te invito a leer el artículo ALGUNAS CONSIDERACIONES EN EL SENDERO DEL DISCIPULADO  en este blog.

Si estás interesado en participar comunícate de inmediato para recibir instrucciones. El cupo es limitado a 20 personas y se iniciaré en Mayo de 2014. Bienvenidos sean todos los sinceros buscadores del Sendero de la Luz.


Alipur Karim ( José Vicente)

jueves, 6 de febrero de 2014







ACERCÁNDOSE AL MAESTRO
DISCIPULADO NO. 14



El Sendero del discipulado comprende varias etapas. En concordancia con las enseñanzas del Maestro (K.) cada uno de los pasos está en relación con las fuerzas cósmicas de los cuatro elementos básicos. Tierra, Agua, Fuego y Aire. El  nuevo quinto elemento, en proceso de germinación, llamado éter o Akasha queda reservado para los Hermanos Legos, el paso siguiente al Discipulado. Los dos elementos restantes, de un total de siete, que están aún latentes en nuestro esquema de evolución, solo pueden ser despertados por los Iniciados de Alto Grado, esos seres Sublimes a quienes llamamos Hermanos Mayores de la Humanidad, los verdaderos Maestros .

Cuatro etapas básicas podemos considerar: el Discípulo en Probación, que es diferente del Probacionista o Chela, ya que éste último aún no se halla en el sendero del discipulado, el Discípulo en Vías de Aceptación, el Discípulo Aceptado o Discípulo en el Corazón del Maestro y el Discípulo Iniciado. Otras clasificaciones pueden haber sido dadas por algunos Maestros e Iniciados, las cuales son igualmente válidas. Las aparentes diferencias se concilian si comprendemos el punto de vista usado para ello. Veamos con detenimiento este proceso:

El Discípulo en Probación es aquel aspirante que, una vez cumplida su etapa de Probacionismo, hace su petición de discipulado al Maestro. Hay que aclarar que cumplir la etapa del probacionismo no significa que simplemente haya transcurrido cierto tiempo en ella sino que en realidad haya vivido el proceso de prepurificación que implica este autoadiestramiento previo al verdadero Sendero. Invito a los interesados a leer nuevamente el artículo sobre probacionismo (EL GRAN CONFLICTO) publicado con anterioridad. Adicionalmente el aspirante probacionista debe haber establecido cierta disciplina de ejercicios de concentración, para adiestrar la mente y retrospección de sus acciones, emociones, sentimientos y pensamientos. Esto lo capacita en el mecanismo de autoobservación y autoevaluación sinceras. 

Una vez que se ha transitado por este camino de probarse a sí mismo si se está listo para un trabajo espiritual más avanzado, desprovisto de intenciones egoicas y con el impulso volitivo, el corazón abierto y la mente alerta, la irradiación de su aura habrá llamado la atención de algún Maestro de La Hermandad Blanca o Jerarquía, un Iniciado de Alto grado, quien se pondrá en contacto con él, directamente, o lo pondrá en contacto con alguno de sus discípulos. Si lo hace directamente es porque ya está suficientemente preparado. La aparición directa del Maestro puede hacerla en su cuerpo físico real si se trata de un Maestro encarnado o en una precipitación o proyección de éste. Si es un Maestro que no posee vehículo denso se presentará en sus cuerpos sutiles o hará también una proyección o precipitación temporal de acuerdo con las capacidades o habilidades de percepción desarrolladas por el candidato. Se trata, en los dos casos, de una experiencia nítida, real, con plena conciencia y no de una simple ensoñación o imaginación, que dejará una profunda impresión interna en el elegido, una impronta inolvidable. 

Si el candidato a discípulo no está suficientemente preparado o si aún no ha llegado el tiempo de despertar a la consciencia del entrenamiento recibido, o del camino recorrido  en otras vidas, o aún no ha llegado el tiempo de maduración conveniente de sus vehículos para una experiencia de contacto directo, el Maestro le pondrá en contacto con uno de sus discípulos y le brindará la oportunidad de acercarse a su ámbito de influencia. Aunque raras veces un Maestro elevado envía una razón personal a un candidato a través de otra persona, si se tratase de alguien que ya debe ser contactado, el Maestro lo hará. Esto no es definitivamente muy usual. Lo que casi siempre ocurre es que el candidato es llevado al campo de vida del discípulo del Maestro y se verá atraído tanto por el magnetismo espiritual de su aura como por su enseñanza o su obra de servicio, las cuales serán para el buscador como un bálsamo que cura las heridas del alma y calma la sed de búsqueda superior.

Una vez hecho este primer contacto, con el Maestro o su discípulo, el probacionista debe hacer la petición al Maestro. Esta solicitud ha de ser hecha en una fecha y hora adecuada, de acuerdo con la Carta Natal del aspirante. El método de cálculo de los momentos indicados es hecho por el Maestro antes de propiciar el encuentro y enviar el impulso al aspirante, o le es enseñado al discípulo guía para que le sea transmitida  a la persona la información precisa acerca del momento exacto en que hará la petición. En todos los casos el Maestro estará presente tenga o no el candidato conciencia de su presencia en el momento de la petición para ser aceptado como discípulo en su Orden. Es posible que los más sensitivos tengan consciencia o evidencia por percepción extrasensoria de la presencia Sublime. Así ha sido manifestado por algunos aspirantes. Los más sensibles estarán plenamente conscientes de la Sagrada Presencia del Venerable Maestro.

El Maestro no dará la respuesta al aspirante en ese momento. A partir de este contacto el candidato se convierte en un Discípulo en Probación y estará bajo la “atenta mirada” del Maestro, no queriendo esto decir que se convierta en un implacable juez de todo nuestro actuar, sentir y pensar. El Instructor solamente verá nuestro progreso, el fulgor de nuestra llama de la aspiración y la radiación de nuestros logros al alcanzar sublimes ideales que se convierten en simientes poderosas de nuestras acciones. La petición del Discipulado al Maestro es una velada autorización para que éste pueda consultar nuestra información. Algunos autores de escritos esotéricos mencionan el hecho de que el Maestro hace una copia exacta del aura del discípulo ( cuerpo etérico, astral y mental) la cual resuena con su aura real y se modifica simultáneamente con ésta, sirviendo como método de seguimiento instantáneo. Seguramente algunos Hermanos Mayores usarán este método, debido a la gran cantidad de discípulos y a sus múltiples ocupaciones. Según la información de quien escribe, la capacidad del Maestro de permanecer simultáneamente en varias locaciones a la vez  (poder de ubicuidad), le permite tener noticias permanentes de sus  discípulos, gracias al puente de contacto establecido con ellos. Recordemos que los Divinos Seres Iluminados han franqueado las barreras del espacio y del tiempo.

Varios factores son tenidos en cuenta por el Maestro para la aceptación a este nivel. Uno de ellos es el grado de maduración de los vehículos, el cual varía según el recorrido a través de nuestras vidas. Normalmente, si es la primera vez que se aspira al discipulado, es deseable que el cuerpo mental del candidato haya nacido ( suele suceder alrededor de los 21 años) y se haya desarrollado por lo  menos durante su periodo de desenvolvimiento  de 7 años  (usualmente ocurre hacia los 28 años). Solo en el caso de personas con “almas más viejas” la maduración ocurre antes de este tiempo. Hacia los 21 años aproximadamente también el Espíritu Humano o Manas  ha despertado, lo cual es necesario para poder construir el puente entre la mente ordinaria y la mente abstracta, lo que ocurrirá en la humanidad corriente durante la quinta revolución cósmica o ronda de nuestro actual Período Terrestre o Cuarto día de la creación. El Discípulo hará este trabajo en la encarnación presente, mediante los ejercicios y la disciplina del Discipulado. Puesto que los cimientos y la estructura han de soportar el edificio, se requiere de una personalidad bien cimentada para el trabajo interior. El Maestro solo hará contacto con candidatos cuya estructura soporte el duro entrenamiento a que serán sometidos. Solo los antiguos Discípulos del Maestro en vidas anteriores serán contactados por él a tempranas edades. En los demás casos el primer contacto suele ocurrir después de la primera revolución de Saturno, hacia los 28 años. La pre aceptación como Discípulo en Vías de Aceptación suele esperar hasta los 35, momento del despertar del Espíritu de Vida o Budi, La Fuerza Crística latente en cada ser humano.  En cada caso particular el Maestro evaluará la fortaleza física, etérica, astral y mental. Si considera que el candidato no es apto le encaminará a hacer ciertos ajustes de manera consciente o a esperar prudentemente el despertar  de los vehículos correspondientes. Si el candidato no da la talla, el Instructor esperará pacientemente pero no lo aceptará en su círculo más cercano hasta que esté suficientemente preparado ya que un entrenamiento fuerte en una estructura débil sería desastroso y podría causar daños físicos, etéricos astrales o mentales, de acuerdo con los puntos de falencia del neófito. Los Maestros se cuidan muy bien de no dañar a nadie, de “no tirar las margaritas a los puercos” pues saben bien que la luz del sol hace crecer tanto las buenas como las malas hierbas de un jardín. Cada candidato debe desherbar su propio jardín de rosas a fin de verlas florecer.

En esta fase de Tierra el candidato será probado como Jesús en el desierto y tentado a “convertir las piedras en pan”, a usar el poder espiritual para satisfacción de su ego y a añorar “los reinos del mundo y su gloria”. Será examinado cualquier oculto deseo de poder personal  (Capricornio), cualquier oculta semilla de vanidad o excesivo enfoque hacia la vida material y cualquier falla o despilfarro en el sentido de administración de los bienes que le han sido otorgados para su subsistencia incluidos sus cuerpos físico y etérico ( Tauro). Igualmente  será medido en su deseo de servicio amoroso y desinteresado y en la calidad de su discernimiento en relación con las decisiones que competen a su vida material. A la par se evaluará el nivel de apego a las cosas terrenas y su habilidad para descubrir la presencia Divina en el Mundo de la materia (Virgo). 

Si el candidato piensa que ahora que el Maestro es su aliado le concederá todo aquello que le pida, se alejará cada vez más del Instructor. El cuerpo denso  y etérico deben ser sutilizados y fortalecidos en esta etapa por lo cual deben ser bien alimentados, haciendo esto referencia a la calidad del alimento ingerido y al equilibrio de la cantidad. El vehículo denso debe ser moderadamente ejercitado y le debe ser dado el merecido descanso diario, uno más largo cada semana y uno aún más extenso cada año. Si la dieta y el ejercicio debilitan el cuerpo deben ser revisadas y replanteadas. La sexualidad debe ser moderada a fin de no perder la fuerza del éter de Vida.

 El análisis astrológico de los aspectos de fricción en signos de Tierra, en la Carta Natal del aspirante, dará la clave individual de los trabajos en esta etapa. Igualmente serán indicadores los aspectos negativos de Saturno, Venus y Mercurio. El ego del candidato se opondrá con fuerza al cambio y estos aspectos cobrarán fuerza convirtiéndose en los tentadores del proceso. Los aspectos de cuadratura serán los más duros. Si son cuadraturas involutivas motivarán al candidato hacia el mal obrar, haciéndolo un sembrador de futuro karma y si son evolutivas mostrarán el karma acumulado en vidas anteriores y que debe ser debidamente redimido mediante la Recta acción, el desprendimiento, la generosidad y el servicio. La avaricia, la codicia, el temor a la carencia y el trabajo excesivo o deseo exagerado de logro material deben ser observados con detenimiento y procesados debidamente. 

Diplomacia, humildad, independencia, perseverancia, paciencia, puntualidad, servicio y moderación son claves importantes en esta fase.



La segunda etapa del camino del Discipulado es la del Discípulo en Vías de Aceptación. Una vez que el Maestro ha observado durante cierto tiempo al discípulo en Probación y ha visto que ha intentado superar con cierto éxito sus pruebas de Tierra, estará un poco más cerca de él y le transmitirá una nueva fuerza espiritual  que lo pondrá en un círculo más estrecho del Ashram u Orden del Maestro. Generalmente aquí el candidato es ayudado desde los mundos internos por el grupo de discípulos del Instructor y es llevado en las noches, durante el sueño a ciertas escuelas de instrucción donde recibirá ayuda especial para los trabajos de Agua, pero aún no es admitido al Templo de la Orden. Recibirá además instrucción especial. Generalmente esto ocurre de manera inconsciente a menos que se trate de alguien con capacidad de abandonar conscientemente el vehículo denso. No obstante, la enseñanza calará profundamente en el individuo y enfocará ahora su ser en su mundo de emociones, sentimientos y deseos, en su Agua o Cuerpo astral o de Deseos.

El candidato debe examinar si es rencoroso, apegado al pasado, perezoso, duro por  fuera y blando por dentro como el cangrejo, ingenuo, retraído, soñador o tímido (Cáncer). Ha de trabajar para vencer estas tendencias. Igualmente debe evaluar si es resentido, vengativo, irritable, contradictorio, autodestructivo, reprimido, lujurioso, prepotente, envidioso,  odioso u  obsesivo ( Escorpión). También debe observar si es pasivo, con poco incentivo para la lucha, iluso, dramático, voluble, sumiso, psíquico negativo o depresivo (Piscis). En esta etapa ha de prestarse atención especial a las respuestas emocionales frente a la realidad y desarrollar una actitud de serena expectación frente a cualquier cosa que suceda. Han de mirarse los sentimientos negativos que generan las emociones repetitivas inadecuadas y los bajos deseos que se generan a partir de estos sentimientos. Esto implica una mirada profunda a su mundo astral interior, un sondeo que remueva capas recónditas del inconsciente para ver el afloramiento de la sombra egoica. Los aspectos de fricción en signos de Agua en la Carta Natal le indicarán al discípulo cuáles son sus falencias particulares al respecto. También debe examinar los aspectos friccionantes de la Luna, Plutón, Marte, Neptuno y Júpiter. En cada caso, los aspectos involutivos le harán ser el protagonista de eventos internos y externos que lo llevan a acarrearse un karma futuro en tanto que los aspectos evolutivos le mostrarán los errores de pasadas encarnaciones. Deberán ser superados para evitar la exteriorización del Karma a través de la vía del dolor, la enfermedad y el sufrimiento, mediante la expresión de los más elevados sentimientos y la educación consciente de sus respuestas emotivas, sin represión. Esto generará un gran deseo de servir a toda la Humanidad. Los anhelos de satisfacción de deseos personales mermarán mediante el desarrollo de una alta consciencia grupal y un sentimiento profundo de unidad con todos los seres y las cosas. Una gran paz comenzará a invadirle y una alegría profunda surgirá en su vida pues se hará indiferente a fracasos y triunfos, aceptando que la realidad precipitada a su alrededor tiene un propósito Divino y es la expresión plena e inteligente de la Voluntad Suprema. A estas alturas el discípulo será un gran colaborador en la tácita obra del Maestro y será un difusor por vía oral, escrita o de hecho, de las enseñanzas de la Antigua Sabiduría.

En las pruebas del Agua, la energía del Maestro será como una gran piedra que cae en el lago de su propio mundo astral, haciendo que surjan grandes olas y fuertes remolinos que traerán a la superficie el cieno del fondo. La tarea del discípulo es permitir que su lago recupere la calma, drene la suciedad y la superficie este quieta, serena y límpida, para reflejar lo superior.

 En esta etapa también las fuerzas negativas de Plutón. Marte, Luna, Neptuno y Júpiter tentarán al candidato con poderes oscuros, con el psiquismo negativo (percepción involuntaria por el plexo solar), con la mediumnidad, con la magia oscura, la seducción  y la perversión sexual y con la canalización de entidades que suelen disfrazarse de Maestros o Seres de Luz. El segundo chakra del discípulo entra en un nuevo ciclo de actividad y si no ha habido una buena educación sexual desde la óptica de la espiritualidad, toda la fuerza le hará desarrollar un magnetismo que desborda por este centro, atrayendo a muchas personas hacía sí. Si no logra la moderación, la fidelidad, la transmutación de la fuerza creativa no usada, la pureza de intención y de contacto, caerá en una gran trampa de lujuria. Muchos discípulos en Vías de aceptación e incluso de mayor grado se han perdido y han hecho un gran daño a otros y a sí mismos. El Maestro no exigirá la castidad absoluta pues sabe que a estas alturas será imposible de manejar por el discípulo. Este gran paso está reservado para las iniciaciones superiores pero tampoco aceptará ni a los reprimidos, que son una bomba de tiempo, que explotará en lujuria o a través del centro laríngeo, por su conexión al segundo chakra, en la maledicencia, el chismorreo, la grosería, la morbosidad parafílica o la calumnia, ni a los desaforados que pierden toda su energía y su éter de vida en el sexo.

El Discípulo en Vías de aceptación se distinguirá por su carisma, por el Amor que despliega hacia todos los seres de la Creación, por su pureza de intenciones, por su genuina alegría y entusiasmo, por su deseo de hacer el bien y expresar la belleza en todo lo que hace, dice y piensa. Esto no quiere decir que se convertirá en una alfombra que cualquiera puede pisar. El discípulo es un ser Manso pero no menso. La misma fuerza espiritual que despliega y que le permite irradiar la luz que le va inundando le da la fortaleza de rechazar el mal. Sabrá decir con entereza “apártate de mí Satanás”, como Jesús en el desierto y tendrá la valentía de “correr a los mercaderes del templo”.

Sobrepasada esta etapa, entrará en la categoría de Discípulo Aceptado. El Maestro le admitirá en el círculo de sus discípulos y le pondrá en contacto con la Hermandad Blanca o Jerarquía. Aún así apenas está pisando la puerta del sendero y estará transitando el camino del elemento Aire. Su cuerpo mental será el punto de enfoque del arduo trabajo. Será preparado para las Iniciaciones.

El discípulo del Aire se proyectará hacia los demás para compartir con ellos su conocimiento interior y alumbrar el Camino de los que vienen tras él o caminan con él. Se acercará con mente abierta, libre, para examinar con gran profundidad las enseñanzas de otros Maestros y realizar un amplio trabajo de síntesis (Libra), en tanto que horada en las profundidades de la caverna de su mente para encontrar la luz interior que le lleve al Mundo de la Sabiduría. Será probado en su tolerancia y en sus relaciones. Desarrollará un alto grado de magnetismo mental gracias a la luz que fluye en su mente y a la conexión con la mente del Maestro y con las Enseñanzas de los Templos de la Jerarquía. Este magnetismo atraerá hacia él a las almas sedientas de aguas vivas, a los buscadores sinceros del Sendero.


Será desde entonces piedra angular en la formación de grupos y grandes proyectos de servicio amoroso a la humanidad en general (Acuario). Será probado en su dedicación y servicio al Plan. Ayudará abiertamente en la difusión de las enseñanzas de la Antigua Sabiduría, siguiendo principios de comprensión y tolerancia con otras líneas de aprendizaje en aras de la Hermandad de todos los hombres. Será un sabio orador. Su palabra se hará rica en sabiduría y tendrá fuerza poderosa para comunicar luz y llegar al corazón de los que le rodean ( Géminis). Será probado para descubrir cualquier sombra de ego y egoísmo intelectual. Los aspectos de fricción en signos de Aire en la Carta Natal indicarán los principales puntos de trabajo así como los aspectos negativos de Venus, Urano y Mercurio.

La meditación es un ejercicio bá
sico en el discipulado y en esta etapa es fundamental. Aquí el Maestro elegirá un alto nivel, lejos de la simple observación sobre la estructura inferior o juego de vehículos. El velo astral debe haber sido levantado aquí y la mente trabajará en su propio nivel, sin la interferencia de la emoción y aún más distante de la visualización o la imaginación, las cuales el discípulo habrá dejado de lado. La meditación reflexiva en el nivel abstracto es el nivel inferior exigido aquí, tanto en la práctica diaria como en los momentos de celebraciones cósmicas especiales.

Las meditaciones relacionadas con ciertos momentos del ciclo zodiacal se harán necesarias y son de especial ayuda para el discípulo pues durante ellas estará más cerca de los Maestros y recibirá bendiciones y energías importantes. En las etapas de Probacionismo y Discípulo en probación se aceptan ejercicios de concentración en estas fechas, en especial en los días de Luna Llena y Luna Nueva, con base en lecturas especiales o en un pensamiento semilla o palabra clave. A partir de la fase del Discípulo en vías de aceptación se exige un nivel más profundo y después de la fase de concentración que exige una forma de pensamiento  o reflexión diferente se pasa a una fase de meditación en el silencio mental. Cada meditación de Luna Llena o Nueva tendrá objetivos diferentes. Las instrucciones, pensamientos semilla y directrices serán comunicadas al discípulo. Al discípulo aceptado le será dado un ejercicio especial a ser practicado durante las fases de Luna Nueva con una directriz individual que será calculada mediante su Carta Natal, con el objeto de ayudarle a la separación de los éteres superiores (Luminoso y Reflector) de los inferiores o de mayor densidad( químico y Vital). Esto lo capacitará posteriormente para funcionar conscientemente en los mundos  astral y mental. Obviamente los éteres superiores deben estar suficientemente desarrollados para que en realidad haya algo que separar. Estos éteres superiores forman el llamado vehículo sideral por Paracelso, el Dorado Vestido de Bodas que enunciara Jesús o el Psoma Suchicón según  Pablo de Tarso.


Después de un tiempo de intenso estudio, síntesis, meditación y de una gran cooperación con la labor de la Jerarquía y cuando ya sea evidente el alto nivel del discípulo y después de comprobar que su estructura física, etérica, astral y mental resistirá las elevadas energías de la Iniciación, será promovido a Discípulo Iniciado y será llevado a los Templos internos para su instrucción y entrenamiento. 

La cantidad de Luz Divina, en su triple aspecto, que un ser puede recibir depende de su capacidad de recepción y esta de la fortaleza y nivel de vibración de su estructura. Un exceso de Luz conducirá a la enfermedad física, emocional o mental (locura) o a una salida prematura de la encarnación. Esta es la etapa del Fuego Espiritual. Los Maestros se cuidan bien de no destruir los Sagrados Recipientes del Espíritu. La ayuda de los Seres de Luz es invaluable en esta fase del desarrollo. Hay un gran peligro para aquellos que se atreven a penetrar sin la debida preparación en los reinos sin forma y es difícil sin un entrenamiento adecuado valorar cuando se está suficientemente listo.

Durante la Etapa del Fuego el discípulo se alinea con la Voluntad Divina, después de haber creado el puente para poder hacerlo, mediante la ruptura de los velos. Los ejercicios de Contemplación y Adoración o Unificación le ayudarán enormemente. Recibe un poderoso bautismo de Luz que le conecta con el Plan del presente Esquema del Sistema Solar y sus siete días de la Creación, también llamados Periodos Mundiales o Cadenas Planetarias. La Voluntad de Dios será su guía. Se convertirá en un ser receptor por excelencia del Mensaje Divino, un verdadero Patriarca, un Iniciado. Su Atma o Espíritu Divino será potenciado y sus fuerzas serán conscientes. Será Probado en su ego y su confianza en la Divina Voluntad (Aries). 

El mensaje será interiorizado y le permitirá despertar gradualmente la fuerza de la Sabiduría Universal, la Energía Crística. Tendrá entonces un Segundo Nacimiento de orden espiritual. Una verdadera resurrección del Cristo que mora en si interior (el aspecto de Amor Sabiduria). Su Budhi o Espíritu de Vida será potenciado y vivificado. Será probado en su deseo de protagonismo y reconocimiento. Contactará con la Fuerza, Poder y Presencia de Jesús, El Divino Instructor del Mundo y con su Angel Solar ( el Divino Señor de la Mente, perteneciente a una de las nueve Jerarquías Zodiacales o Coros Angélicos actuantes en el presente Esquema, quien le ha acompañado durante todas sus encarnaciones desde la Epoca Lemúrica con el propósito de permitirle el desarrollo de la Mente y llevarlo hasta las puertas de la Iniciación,  que no debe ser confundido con ninguno de los tres Ángeles Guardianes que cuidan sus vehículos durante cada encarnación). Esto lo convertirá poco a poco en un Ser de alto nivel que sigue el camino de la Maestría (Leo).

El mensaje Divino será exteriorizado en forma general a la gran masa de la humanidad y en forma selecta a un grupo más cercano de probacionistas o discípulos. El Divino Mensajero revelará aquello que le ha sido encomendado desde las altas esferas. Su propósito será el de elevar cada vez más el nivel de evolución de la consciencia de la Humanidad y de aportar nuevos conocimientos que acercarán a quien busque la luz, hacia los Maestros, la Jerarquía y la Divinidad que yace en él. Será probado en su fidelidad a la enseñanza ( Sagitario).

La sabiduría será convertida en entendimiento y en conocimiento para poder ser transmitida. Su Manas o Espíritu Humano será potenciado. Su Mente Abstracta será iluminada. Una gran obra será presentada por este discípulo como legado a la humanidad. Los aspectos negativos de su Carta Natal en signos de Fuego y con Marte, el Sol y Júpiter  le indicarán sus principales puntos a ser evaluados y corregidos.

Los discípulos Iniciados manifiestan en su vida una Creatividad continua, un compromiso total con el Plan Primordial y con la Humanidad, un permanente contacto con el mundo Arquetípico y el Mundo de las Ideas Divinas y una perfecta capacidad de funcionar conscientemente en los planos astral y Mental.

Los discípulos ya Iniciados  además de asistir regularmente a instrucción y entrenamiento en los Templos de la Orden de su Maestro y a las escuelas anexas de instrucción de discípulos, a veces como estudiante, a veces como instructor, desarrollan labores de servicio y sanación desde los mundos internos. También son invitados a reuniones especiales en Shambala,  el Núcleo de la Jerarquía o Hermandad Blanca, La Ciudad Sagrada cuyo gran complejo de Templos se halla en el Mundo Mental, con reflexión en el Astral y el Etérico,  desde donde dirigen la obra de la Humanidad los más elevados y Sublimes seres Iluminados e Iniciados bajo las  directrices del Gran Iniciador o Liberador, conocido en los círculos ocultos como Sanat Kumara, del Divino Instructor del Mundo (Jesús), del Gran Director de la Civilización Aria presente, también llamado el MahaChohan o Gran Director de los Siete Rayos, del Arcángel Racial de la Raza Aria actual conocido como el Manú Vaivasvata, y de los directores  o Chohanes de  Rayo.


Los discípulos son llevados por y bajo la gran protección radiante del aura del Maestro o del Venerable Guardián de Shambala. En esas visitas conoce a muchos de los Grandes Maestros de todas las líneas u Ordenes de Iniciación y se incorpora a labores de conjunto que son supervisadas por ellos dentro de la Gran obra. Comparte allí la poderosa energía de Unificación y Armonía que reinan en Shambala.


Espero que con este resumen elaborado dentro del marco de lo que es permitido ser revelado públicamente, dar un bosquejo claro de lo que es el proceso del Discipulado desde los primeros pasos hasta la Iniciación y hacerles ver que este serio trabajo de  adelanto al lento proceso normal de evolución requiere de una gran dedicación, voluntad, Amor, energía, disciplina, abnegación, sacrificio y solemnidad. 

Poco a poco el discípulo irá comprendiendo la magnificencia de este Sendero y la necesidad de la eficiencia para lograr un desarrollo acorde con la Perfección exigida por el propio Plan de la Creación.

La Divinidad, el Ilimitado Ser que dio origen a esta Creación yace oculto en ella y debe ser revelado por todo ser que alcance la consciencia de sí mismo y de su identidad con el Creador, una vez logre la capacidad de recepción necesaria para que la luz Divina irradie a través de su estructura, purificada y fortalecida, como un perfecto espejo en el cual la Divinidad misma se verá reflejada.

Bendiciones de Fuerza Espiritual, Luz y Amor,

Alipur Karim