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jueves, 6 de febrero de 2014







ACERCÁNDOSE AL MAESTRO
DISCIPULADO NO. 14



El Sendero del discipulado comprende varias etapas. En concordancia con las enseñanzas del Maestro (K.) cada uno de los pasos está en relación con las fuerzas cósmicas de los cuatro elementos básicos. Tierra, Agua, Fuego y Aire. El  nuevo quinto elemento, en proceso de germinación, llamado éter o Akasha queda reservado para los Hermanos Legos, el paso siguiente al Discipulado. Los dos elementos restantes, de un total de siete, que están aún latentes en nuestro esquema de evolución, solo pueden ser despertados por los Iniciados de Alto Grado, esos seres Sublimes a quienes llamamos Hermanos Mayores de la Humanidad, los verdaderos Maestros .

Cuatro etapas básicas podemos considerar: el Discípulo en Probación, que es diferente del Probacionista o Chela, ya que éste último aún no se halla en el sendero del discipulado, el Discípulo en Vías de Aceptación, el Discípulo Aceptado o Discípulo en el Corazón del Maestro y el Discípulo Iniciado. Otras clasificaciones pueden haber sido dadas por algunos Maestros e Iniciados, las cuales son igualmente válidas. Las aparentes diferencias se concilian si comprendemos el punto de vista usado para ello. Veamos con detenimiento este proceso:

El Discípulo en Probación es aquel aspirante que, una vez cumplida su etapa de Probacionismo, hace su petición de discipulado al Maestro. Hay que aclarar que cumplir la etapa del probacionismo no significa que simplemente haya transcurrido cierto tiempo en ella sino que en realidad haya vivido el proceso de prepurificación que implica este autoadiestramiento previo al verdadero Sendero. Invito a los interesados a leer nuevamente el artículo sobre probacionismo (EL GRAN CONFLICTO) publicado con anterioridad. Adicionalmente el aspirante probacionista debe haber establecido cierta disciplina de ejercicios de concentración, para adiestrar la mente y retrospección de sus acciones, emociones, sentimientos y pensamientos. Esto lo capacita en el mecanismo de autoobservación y autoevaluación sinceras. 

Una vez que se ha transitado por este camino de probarse a sí mismo si se está listo para un trabajo espiritual más avanzado, desprovisto de intenciones egoicas y con el impulso volitivo, el corazón abierto y la mente alerta, la irradiación de su aura habrá llamado la atención de algún Maestro de La Hermandad Blanca o Jerarquía, un Iniciado de Alto grado, quien se pondrá en contacto con él, directamente, o lo pondrá en contacto con alguno de sus discípulos. Si lo hace directamente es porque ya está suficientemente preparado. La aparición directa del Maestro puede hacerla en su cuerpo físico real si se trata de un Maestro encarnado o en una precipitación o proyección de éste. Si es un Maestro que no posee vehículo denso se presentará en sus cuerpos sutiles o hará también una proyección o precipitación temporal de acuerdo con las capacidades o habilidades de percepción desarrolladas por el candidato. Se trata, en los dos casos, de una experiencia nítida, real, con plena conciencia y no de una simple ensoñación o imaginación, que dejará una profunda impresión interna en el elegido, una impronta inolvidable. 

Si el candidato a discípulo no está suficientemente preparado o si aún no ha llegado el tiempo de despertar a la consciencia del entrenamiento recibido, o del camino recorrido  en otras vidas, o aún no ha llegado el tiempo de maduración conveniente de sus vehículos para una experiencia de contacto directo, el Maestro le pondrá en contacto con uno de sus discípulos y le brindará la oportunidad de acercarse a su ámbito de influencia. Aunque raras veces un Maestro elevado envía una razón personal a un candidato a través de otra persona, si se tratase de alguien que ya debe ser contactado, el Maestro lo hará. Esto no es definitivamente muy usual. Lo que casi siempre ocurre es que el candidato es llevado al campo de vida del discípulo del Maestro y se verá atraído tanto por el magnetismo espiritual de su aura como por su enseñanza o su obra de servicio, las cuales serán para el buscador como un bálsamo que cura las heridas del alma y calma la sed de búsqueda superior.

Una vez hecho este primer contacto, con el Maestro o su discípulo, el probacionista debe hacer la petición al Maestro. Esta solicitud ha de ser hecha en una fecha y hora adecuada, de acuerdo con la Carta Natal del aspirante. El método de cálculo de los momentos indicados es hecho por el Maestro antes de propiciar el encuentro y enviar el impulso al aspirante, o le es enseñado al discípulo guía para que le sea transmitida  a la persona la información precisa acerca del momento exacto en que hará la petición. En todos los casos el Maestro estará presente tenga o no el candidato conciencia de su presencia en el momento de la petición para ser aceptado como discípulo en su Orden. Es posible que los más sensitivos tengan consciencia o evidencia por percepción extrasensoria de la presencia Sublime. Así ha sido manifestado por algunos aspirantes. Los más sensibles estarán plenamente conscientes de la Sagrada Presencia del Venerable Maestro.

El Maestro no dará la respuesta al aspirante en ese momento. A partir de este contacto el candidato se convierte en un Discípulo en Probación y estará bajo la “atenta mirada” del Maestro, no queriendo esto decir que se convierta en un implacable juez de todo nuestro actuar, sentir y pensar. El Instructor solamente verá nuestro progreso, el fulgor de nuestra llama de la aspiración y la radiación de nuestros logros al alcanzar sublimes ideales que se convierten en simientes poderosas de nuestras acciones. La petición del Discipulado al Maestro es una velada autorización para que éste pueda consultar nuestra información. Algunos autores de escritos esotéricos mencionan el hecho de que el Maestro hace una copia exacta del aura del discípulo ( cuerpo etérico, astral y mental) la cual resuena con su aura real y se modifica simultáneamente con ésta, sirviendo como método de seguimiento instantáneo. Seguramente algunos Hermanos Mayores usarán este método, debido a la gran cantidad de discípulos y a sus múltiples ocupaciones. Según la información de quien escribe, la capacidad del Maestro de permanecer simultáneamente en varias locaciones a la vez  (poder de ubicuidad), le permite tener noticias permanentes de sus  discípulos, gracias al puente de contacto establecido con ellos. Recordemos que los Divinos Seres Iluminados han franqueado las barreras del espacio y del tiempo.

Varios factores son tenidos en cuenta por el Maestro para la aceptación a este nivel. Uno de ellos es el grado de maduración de los vehículos, el cual varía según el recorrido a través de nuestras vidas. Normalmente, si es la primera vez que se aspira al discipulado, es deseable que el cuerpo mental del candidato haya nacido ( suele suceder alrededor de los 21 años) y se haya desarrollado por lo  menos durante su periodo de desenvolvimiento  de 7 años  (usualmente ocurre hacia los 28 años). Solo en el caso de personas con “almas más viejas” la maduración ocurre antes de este tiempo. Hacia los 21 años aproximadamente también el Espíritu Humano o Manas  ha despertado, lo cual es necesario para poder construir el puente entre la mente ordinaria y la mente abstracta, lo que ocurrirá en la humanidad corriente durante la quinta revolución cósmica o ronda de nuestro actual Período Terrestre o Cuarto día de la creación. El Discípulo hará este trabajo en la encarnación presente, mediante los ejercicios y la disciplina del Discipulado. Puesto que los cimientos y la estructura han de soportar el edificio, se requiere de una personalidad bien cimentada para el trabajo interior. El Maestro solo hará contacto con candidatos cuya estructura soporte el duro entrenamiento a que serán sometidos. Solo los antiguos Discípulos del Maestro en vidas anteriores serán contactados por él a tempranas edades. En los demás casos el primer contacto suele ocurrir después de la primera revolución de Saturno, hacia los 28 años. La pre aceptación como Discípulo en Vías de Aceptación suele esperar hasta los 35, momento del despertar del Espíritu de Vida o Budi, La Fuerza Crística latente en cada ser humano.  En cada caso particular el Maestro evaluará la fortaleza física, etérica, astral y mental. Si considera que el candidato no es apto le encaminará a hacer ciertos ajustes de manera consciente o a esperar prudentemente el despertar  de los vehículos correspondientes. Si el candidato no da la talla, el Instructor esperará pacientemente pero no lo aceptará en su círculo más cercano hasta que esté suficientemente preparado ya que un entrenamiento fuerte en una estructura débil sería desastroso y podría causar daños físicos, etéricos astrales o mentales, de acuerdo con los puntos de falencia del neófito. Los Maestros se cuidan muy bien de no dañar a nadie, de “no tirar las margaritas a los puercos” pues saben bien que la luz del sol hace crecer tanto las buenas como las malas hierbas de un jardín. Cada candidato debe desherbar su propio jardín de rosas a fin de verlas florecer.

En esta fase de Tierra el candidato será probado como Jesús en el desierto y tentado a “convertir las piedras en pan”, a usar el poder espiritual para satisfacción de su ego y a añorar “los reinos del mundo y su gloria”. Será examinado cualquier oculto deseo de poder personal  (Capricornio), cualquier oculta semilla de vanidad o excesivo enfoque hacia la vida material y cualquier falla o despilfarro en el sentido de administración de los bienes que le han sido otorgados para su subsistencia incluidos sus cuerpos físico y etérico ( Tauro). Igualmente  será medido en su deseo de servicio amoroso y desinteresado y en la calidad de su discernimiento en relación con las decisiones que competen a su vida material. A la par se evaluará el nivel de apego a las cosas terrenas y su habilidad para descubrir la presencia Divina en el Mundo de la materia (Virgo). 

Si el candidato piensa que ahora que el Maestro es su aliado le concederá todo aquello que le pida, se alejará cada vez más del Instructor. El cuerpo denso  y etérico deben ser sutilizados y fortalecidos en esta etapa por lo cual deben ser bien alimentados, haciendo esto referencia a la calidad del alimento ingerido y al equilibrio de la cantidad. El vehículo denso debe ser moderadamente ejercitado y le debe ser dado el merecido descanso diario, uno más largo cada semana y uno aún más extenso cada año. Si la dieta y el ejercicio debilitan el cuerpo deben ser revisadas y replanteadas. La sexualidad debe ser moderada a fin de no perder la fuerza del éter de Vida.

 El análisis astrológico de los aspectos de fricción en signos de Tierra, en la Carta Natal del aspirante, dará la clave individual de los trabajos en esta etapa. Igualmente serán indicadores los aspectos negativos de Saturno, Venus y Mercurio. El ego del candidato se opondrá con fuerza al cambio y estos aspectos cobrarán fuerza convirtiéndose en los tentadores del proceso. Los aspectos de cuadratura serán los más duros. Si son cuadraturas involutivas motivarán al candidato hacia el mal obrar, haciéndolo un sembrador de futuro karma y si son evolutivas mostrarán el karma acumulado en vidas anteriores y que debe ser debidamente redimido mediante la Recta acción, el desprendimiento, la generosidad y el servicio. La avaricia, la codicia, el temor a la carencia y el trabajo excesivo o deseo exagerado de logro material deben ser observados con detenimiento y procesados debidamente. 

Diplomacia, humildad, independencia, perseverancia, paciencia, puntualidad, servicio y moderación son claves importantes en esta fase.



La segunda etapa del camino del Discipulado es la del Discípulo en Vías de Aceptación. Una vez que el Maestro ha observado durante cierto tiempo al discípulo en Probación y ha visto que ha intentado superar con cierto éxito sus pruebas de Tierra, estará un poco más cerca de él y le transmitirá una nueva fuerza espiritual  que lo pondrá en un círculo más estrecho del Ashram u Orden del Maestro. Generalmente aquí el candidato es ayudado desde los mundos internos por el grupo de discípulos del Instructor y es llevado en las noches, durante el sueño a ciertas escuelas de instrucción donde recibirá ayuda especial para los trabajos de Agua, pero aún no es admitido al Templo de la Orden. Recibirá además instrucción especial. Generalmente esto ocurre de manera inconsciente a menos que se trate de alguien con capacidad de abandonar conscientemente el vehículo denso. No obstante, la enseñanza calará profundamente en el individuo y enfocará ahora su ser en su mundo de emociones, sentimientos y deseos, en su Agua o Cuerpo astral o de Deseos.

El candidato debe examinar si es rencoroso, apegado al pasado, perezoso, duro por  fuera y blando por dentro como el cangrejo, ingenuo, retraído, soñador o tímido (Cáncer). Ha de trabajar para vencer estas tendencias. Igualmente debe evaluar si es resentido, vengativo, irritable, contradictorio, autodestructivo, reprimido, lujurioso, prepotente, envidioso,  odioso u  obsesivo ( Escorpión). También debe observar si es pasivo, con poco incentivo para la lucha, iluso, dramático, voluble, sumiso, psíquico negativo o depresivo (Piscis). En esta etapa ha de prestarse atención especial a las respuestas emocionales frente a la realidad y desarrollar una actitud de serena expectación frente a cualquier cosa que suceda. Han de mirarse los sentimientos negativos que generan las emociones repetitivas inadecuadas y los bajos deseos que se generan a partir de estos sentimientos. Esto implica una mirada profunda a su mundo astral interior, un sondeo que remueva capas recónditas del inconsciente para ver el afloramiento de la sombra egoica. Los aspectos de fricción en signos de Agua en la Carta Natal le indicarán al discípulo cuáles son sus falencias particulares al respecto. También debe examinar los aspectos friccionantes de la Luna, Plutón, Marte, Neptuno y Júpiter. En cada caso, los aspectos involutivos le harán ser el protagonista de eventos internos y externos que lo llevan a acarrearse un karma futuro en tanto que los aspectos evolutivos le mostrarán los errores de pasadas encarnaciones. Deberán ser superados para evitar la exteriorización del Karma a través de la vía del dolor, la enfermedad y el sufrimiento, mediante la expresión de los más elevados sentimientos y la educación consciente de sus respuestas emotivas, sin represión. Esto generará un gran deseo de servir a toda la Humanidad. Los anhelos de satisfacción de deseos personales mermarán mediante el desarrollo de una alta consciencia grupal y un sentimiento profundo de unidad con todos los seres y las cosas. Una gran paz comenzará a invadirle y una alegría profunda surgirá en su vida pues se hará indiferente a fracasos y triunfos, aceptando que la realidad precipitada a su alrededor tiene un propósito Divino y es la expresión plena e inteligente de la Voluntad Suprema. A estas alturas el discípulo será un gran colaborador en la tácita obra del Maestro y será un difusor por vía oral, escrita o de hecho, de las enseñanzas de la Antigua Sabiduría.

En las pruebas del Agua, la energía del Maestro será como una gran piedra que cae en el lago de su propio mundo astral, haciendo que surjan grandes olas y fuertes remolinos que traerán a la superficie el cieno del fondo. La tarea del discípulo es permitir que su lago recupere la calma, drene la suciedad y la superficie este quieta, serena y límpida, para reflejar lo superior.

 En esta etapa también las fuerzas negativas de Plutón. Marte, Luna, Neptuno y Júpiter tentarán al candidato con poderes oscuros, con el psiquismo negativo (percepción involuntaria por el plexo solar), con la mediumnidad, con la magia oscura, la seducción  y la perversión sexual y con la canalización de entidades que suelen disfrazarse de Maestros o Seres de Luz. El segundo chakra del discípulo entra en un nuevo ciclo de actividad y si no ha habido una buena educación sexual desde la óptica de la espiritualidad, toda la fuerza le hará desarrollar un magnetismo que desborda por este centro, atrayendo a muchas personas hacía sí. Si no logra la moderación, la fidelidad, la transmutación de la fuerza creativa no usada, la pureza de intención y de contacto, caerá en una gran trampa de lujuria. Muchos discípulos en Vías de aceptación e incluso de mayor grado se han perdido y han hecho un gran daño a otros y a sí mismos. El Maestro no exigirá la castidad absoluta pues sabe que a estas alturas será imposible de manejar por el discípulo. Este gran paso está reservado para las iniciaciones superiores pero tampoco aceptará ni a los reprimidos, que son una bomba de tiempo, que explotará en lujuria o a través del centro laríngeo, por su conexión al segundo chakra, en la maledicencia, el chismorreo, la grosería, la morbosidad parafílica o la calumnia, ni a los desaforados que pierden toda su energía y su éter de vida en el sexo.

El Discípulo en Vías de aceptación se distinguirá por su carisma, por el Amor que despliega hacia todos los seres de la Creación, por su pureza de intenciones, por su genuina alegría y entusiasmo, por su deseo de hacer el bien y expresar la belleza en todo lo que hace, dice y piensa. Esto no quiere decir que se convertirá en una alfombra que cualquiera puede pisar. El discípulo es un ser Manso pero no menso. La misma fuerza espiritual que despliega y que le permite irradiar la luz que le va inundando le da la fortaleza de rechazar el mal. Sabrá decir con entereza “apártate de mí Satanás”, como Jesús en el desierto y tendrá la valentía de “correr a los mercaderes del templo”.

Sobrepasada esta etapa, entrará en la categoría de Discípulo Aceptado. El Maestro le admitirá en el círculo de sus discípulos y le pondrá en contacto con la Hermandad Blanca o Jerarquía. Aún así apenas está pisando la puerta del sendero y estará transitando el camino del elemento Aire. Su cuerpo mental será el punto de enfoque del arduo trabajo. Será preparado para las Iniciaciones.

El discípulo del Aire se proyectará hacia los demás para compartir con ellos su conocimiento interior y alumbrar el Camino de los que vienen tras él o caminan con él. Se acercará con mente abierta, libre, para examinar con gran profundidad las enseñanzas de otros Maestros y realizar un amplio trabajo de síntesis (Libra), en tanto que horada en las profundidades de la caverna de su mente para encontrar la luz interior que le lleve al Mundo de la Sabiduría. Será probado en su tolerancia y en sus relaciones. Desarrollará un alto grado de magnetismo mental gracias a la luz que fluye en su mente y a la conexión con la mente del Maestro y con las Enseñanzas de los Templos de la Jerarquía. Este magnetismo atraerá hacia él a las almas sedientas de aguas vivas, a los buscadores sinceros del Sendero.


Será desde entonces piedra angular en la formación de grupos y grandes proyectos de servicio amoroso a la humanidad en general (Acuario). Será probado en su dedicación y servicio al Plan. Ayudará abiertamente en la difusión de las enseñanzas de la Antigua Sabiduría, siguiendo principios de comprensión y tolerancia con otras líneas de aprendizaje en aras de la Hermandad de todos los hombres. Será un sabio orador. Su palabra se hará rica en sabiduría y tendrá fuerza poderosa para comunicar luz y llegar al corazón de los que le rodean ( Géminis). Será probado para descubrir cualquier sombra de ego y egoísmo intelectual. Los aspectos de fricción en signos de Aire en la Carta Natal indicarán los principales puntos de trabajo así como los aspectos negativos de Venus, Urano y Mercurio.

La meditación es un ejercicio bá
sico en el discipulado y en esta etapa es fundamental. Aquí el Maestro elegirá un alto nivel, lejos de la simple observación sobre la estructura inferior o juego de vehículos. El velo astral debe haber sido levantado aquí y la mente trabajará en su propio nivel, sin la interferencia de la emoción y aún más distante de la visualización o la imaginación, las cuales el discípulo habrá dejado de lado. La meditación reflexiva en el nivel abstracto es el nivel inferior exigido aquí, tanto en la práctica diaria como en los momentos de celebraciones cósmicas especiales.

Las meditaciones relacionadas con ciertos momentos del ciclo zodiacal se harán necesarias y son de especial ayuda para el discípulo pues durante ellas estará más cerca de los Maestros y recibirá bendiciones y energías importantes. En las etapas de Probacionismo y Discípulo en probación se aceptan ejercicios de concentración en estas fechas, en especial en los días de Luna Llena y Luna Nueva, con base en lecturas especiales o en un pensamiento semilla o palabra clave. A partir de la fase del Discípulo en vías de aceptación se exige un nivel más profundo y después de la fase de concentración que exige una forma de pensamiento  o reflexión diferente se pasa a una fase de meditación en el silencio mental. Cada meditación de Luna Llena o Nueva tendrá objetivos diferentes. Las instrucciones, pensamientos semilla y directrices serán comunicadas al discípulo. Al discípulo aceptado le será dado un ejercicio especial a ser practicado durante las fases de Luna Nueva con una directriz individual que será calculada mediante su Carta Natal, con el objeto de ayudarle a la separación de los éteres superiores (Luminoso y Reflector) de los inferiores o de mayor densidad( químico y Vital). Esto lo capacitará posteriormente para funcionar conscientemente en los mundos  astral y mental. Obviamente los éteres superiores deben estar suficientemente desarrollados para que en realidad haya algo que separar. Estos éteres superiores forman el llamado vehículo sideral por Paracelso, el Dorado Vestido de Bodas que enunciara Jesús o el Psoma Suchicón según  Pablo de Tarso.


Después de un tiempo de intenso estudio, síntesis, meditación y de una gran cooperación con la labor de la Jerarquía y cuando ya sea evidente el alto nivel del discípulo y después de comprobar que su estructura física, etérica, astral y mental resistirá las elevadas energías de la Iniciación, será promovido a Discípulo Iniciado y será llevado a los Templos internos para su instrucción y entrenamiento. 

La cantidad de Luz Divina, en su triple aspecto, que un ser puede recibir depende de su capacidad de recepción y esta de la fortaleza y nivel de vibración de su estructura. Un exceso de Luz conducirá a la enfermedad física, emocional o mental (locura) o a una salida prematura de la encarnación. Esta es la etapa del Fuego Espiritual. Los Maestros se cuidan bien de no destruir los Sagrados Recipientes del Espíritu. La ayuda de los Seres de Luz es invaluable en esta fase del desarrollo. Hay un gran peligro para aquellos que se atreven a penetrar sin la debida preparación en los reinos sin forma y es difícil sin un entrenamiento adecuado valorar cuando se está suficientemente listo.

Durante la Etapa del Fuego el discípulo se alinea con la Voluntad Divina, después de haber creado el puente para poder hacerlo, mediante la ruptura de los velos. Los ejercicios de Contemplación y Adoración o Unificación le ayudarán enormemente. Recibe un poderoso bautismo de Luz que le conecta con el Plan del presente Esquema del Sistema Solar y sus siete días de la Creación, también llamados Periodos Mundiales o Cadenas Planetarias. La Voluntad de Dios será su guía. Se convertirá en un ser receptor por excelencia del Mensaje Divino, un verdadero Patriarca, un Iniciado. Su Atma o Espíritu Divino será potenciado y sus fuerzas serán conscientes. Será Probado en su ego y su confianza en la Divina Voluntad (Aries). 

El mensaje será interiorizado y le permitirá despertar gradualmente la fuerza de la Sabiduría Universal, la Energía Crística. Tendrá entonces un Segundo Nacimiento de orden espiritual. Una verdadera resurrección del Cristo que mora en si interior (el aspecto de Amor Sabiduria). Su Budhi o Espíritu de Vida será potenciado y vivificado. Será probado en su deseo de protagonismo y reconocimiento. Contactará con la Fuerza, Poder y Presencia de Jesús, El Divino Instructor del Mundo y con su Angel Solar ( el Divino Señor de la Mente, perteneciente a una de las nueve Jerarquías Zodiacales o Coros Angélicos actuantes en el presente Esquema, quien le ha acompañado durante todas sus encarnaciones desde la Epoca Lemúrica con el propósito de permitirle el desarrollo de la Mente y llevarlo hasta las puertas de la Iniciación,  que no debe ser confundido con ninguno de los tres Ángeles Guardianes que cuidan sus vehículos durante cada encarnación). Esto lo convertirá poco a poco en un Ser de alto nivel que sigue el camino de la Maestría (Leo).

El mensaje Divino será exteriorizado en forma general a la gran masa de la humanidad y en forma selecta a un grupo más cercano de probacionistas o discípulos. El Divino Mensajero revelará aquello que le ha sido encomendado desde las altas esferas. Su propósito será el de elevar cada vez más el nivel de evolución de la consciencia de la Humanidad y de aportar nuevos conocimientos que acercarán a quien busque la luz, hacia los Maestros, la Jerarquía y la Divinidad que yace en él. Será probado en su fidelidad a la enseñanza ( Sagitario).

La sabiduría será convertida en entendimiento y en conocimiento para poder ser transmitida. Su Manas o Espíritu Humano será potenciado. Su Mente Abstracta será iluminada. Una gran obra será presentada por este discípulo como legado a la humanidad. Los aspectos negativos de su Carta Natal en signos de Fuego y con Marte, el Sol y Júpiter  le indicarán sus principales puntos a ser evaluados y corregidos.

Los discípulos Iniciados manifiestan en su vida una Creatividad continua, un compromiso total con el Plan Primordial y con la Humanidad, un permanente contacto con el mundo Arquetípico y el Mundo de las Ideas Divinas y una perfecta capacidad de funcionar conscientemente en los planos astral y Mental.

Los discípulos ya Iniciados  además de asistir regularmente a instrucción y entrenamiento en los Templos de la Orden de su Maestro y a las escuelas anexas de instrucción de discípulos, a veces como estudiante, a veces como instructor, desarrollan labores de servicio y sanación desde los mundos internos. También son invitados a reuniones especiales en Shambala,  el Núcleo de la Jerarquía o Hermandad Blanca, La Ciudad Sagrada cuyo gran complejo de Templos se halla en el Mundo Mental, con reflexión en el Astral y el Etérico,  desde donde dirigen la obra de la Humanidad los más elevados y Sublimes seres Iluminados e Iniciados bajo las  directrices del Gran Iniciador o Liberador, conocido en los círculos ocultos como Sanat Kumara, del Divino Instructor del Mundo (Jesús), del Gran Director de la Civilización Aria presente, también llamado el MahaChohan o Gran Director de los Siete Rayos, del Arcángel Racial de la Raza Aria actual conocido como el Manú Vaivasvata, y de los directores  o Chohanes de  Rayo.


Los discípulos son llevados por y bajo la gran protección radiante del aura del Maestro o del Venerable Guardián de Shambala. En esas visitas conoce a muchos de los Grandes Maestros de todas las líneas u Ordenes de Iniciación y se incorpora a labores de conjunto que son supervisadas por ellos dentro de la Gran obra. Comparte allí la poderosa energía de Unificación y Armonía que reinan en Shambala.


Espero que con este resumen elaborado dentro del marco de lo que es permitido ser revelado públicamente, dar un bosquejo claro de lo que es el proceso del Discipulado desde los primeros pasos hasta la Iniciación y hacerles ver que este serio trabajo de  adelanto al lento proceso normal de evolución requiere de una gran dedicación, voluntad, Amor, energía, disciplina, abnegación, sacrificio y solemnidad. 

Poco a poco el discípulo irá comprendiendo la magnificencia de este Sendero y la necesidad de la eficiencia para lograr un desarrollo acorde con la Perfección exigida por el propio Plan de la Creación.

La Divinidad, el Ilimitado Ser que dio origen a esta Creación yace oculto en ella y debe ser revelado por todo ser que alcance la consciencia de sí mismo y de su identidad con el Creador, una vez logre la capacidad de recepción necesaria para que la luz Divina irradie a través de su estructura, purificada y fortalecida, como un perfecto espejo en el cual la Divinidad misma se verá reflejada.

Bendiciones de Fuerza Espiritual, Luz y Amor,

Alipur Karim   








miércoles, 4 de diciembre de 2013

NUEVAS CONSIDERACIONES EN EL SENDERO DEL DISCIPULADO: DISCIPULADO No. 13



NUEVAS CONSIDERACIONES EN EL SENDERO DEL DISCIPULADO
DISCIPULADO No. 13


En algún artículo anterior me he referido a las nuevas escuelas o grupos del discipulado como la nueva dinámica propuesta para estos últimos años de la Era de Piscis  y cuyo objetivo es el de conducir a los aspirantes aptos hacia el discipulado, mediante un conocimiento y entrenamiento adicional que permita al probacionista el nivel requerido para alcanzar un contacto real con el Maestro.

Siguiendo esta iniciativa, hubo una respuesta positiva a este llamamiento por parte de estudiantes esotéricos que resonaron con éste, dando como resultado inicial la formación de dos grupos de trabajo en Colombia, uno de 13 personas, que funciona desde hace tres años y otro de 17, que está activo desde hace uno y con los cuales se ha venido desarrollando un trabajo espiritual,  en reuniones presenciales que se llevan a cabo cada veinte días y en los que los asistentes reciben una enseñanza especial impartida por este instructor. 

Algunos de ellos han hecho ya su petición de probacionismo y han sido aceptados en tanto que otros, habiendo hollado el sendero de probación con anterioridad, han solicitado su admisión en el discipulado y están en período de formación y a la espera de ser aceptados directamente por el Maestro. Adicionalmente a este trabajo presencial se ha diseminado material de estudio con algunas pautas importantes mediante este blog, recibiendo respuesta positiva desde varios lugares del planeta.

El Hermano Mayor o Maestro de cuya escuela  interna  estos grupos son una expresión, está al tanto del trabajo emprendido y nos ha brindado todo su apoyo. Este Sublime Ser es un miembro de la Jerarquía o Logia Blanca quien luego de trabajar arduamente como uno de los instructores de una de la Ordenes  de Misterios Mayores fue ascendido como miembro del Consejo Central o Consejo Superior en el que trabajan Iniciados de las Doce escuelas de Misterios que dirigen la evolución del Esquema del Planeta Tierra.


 Ha sido además un investigador de la Vida de otros Esquemas planetarios y de los siete sistemas solares Hermanos con los cuales estamos relacionados. De hecho este Hermano Mayor vino como un cooperador de los encargados de fundar la Jerarquía al final de la Epoca Lemúrica y decidió participar activamente en el Esquema de la Tierra durante todo este tiempo. En la actualidad trabaja en un proyecto especial para el desarrollo de la futura sexta raza de la Gran Raza  o Epoca Aria, desde un templo que recientemente fue reabierto en los planos sutiles que interpenetran a la ciudad de Praga (Rep. Checa). Igualmente tiene a su cargo el proyecto de las nuevas escuelas de formación para el discipulado con las que este servidor ha decidido solidarizarse mediante este trabajo de diseminación de lo que fue su instrucción esotérica y que ahora puede ser dada al mundo, después de tantos años. Por ser  el Maestro un Instructor de tan alto grado, su enseñanza abarca métodos de todos los siete rayos y acepta igualmente discípulos de todos los rayos, guiando a cada cual según corresponda. He de aclarar que este Gran Iniciado no es ninguno de los mencionados en la amplia literatura esotérica.

Ha llegado el momento de establecer nuevas y verdaderas escuelas esotéricas siguiendo la nota clave del discipulado. Las escuelas esotéricas van apareciendo como respuesta a la demanda de la humanidad y cuando un nuevo desarrollo es requerido aparece la instrucción necesaria para llevar al aspirante a un nivel superior al alcanzado. Siguiendo la Ley de Evolución que sucede a la precipitación de la Consciencia Universal en la Creación, lo esotérico se va haciendo paulatinamente exotérico y los nuevos delineamientos son trazados por los discípulos de los Maestros encargados de establecer el nuevo orden mundial. Las actuales escuelas verdaderamente esotéricas, de las cuales hay muy pocas, deben renovarse, abandonando todo aquello que no sea trascendental y compatible con el nivel actual de la humanidad en curso y mantener siempre una visión práctica y clara del entrenamiento esotérico, lejos de tendencias teológicas dogmáticas y separatistas.
El llamado mundo occidental aun no ha visto nacer Maestros de la talla de grandes instructores iluminados como Joshua Ben Miryam, Sankara, Babaji, Vivekananda, Patanjali, Ramakrishna, Ramana Maharshi, Jiddu Krishnamurthi, Yogananda, Sri Aurobindo y Madre, Abraham, Shimon bar Yojai, Baal Shem Tov, Yalal ad-Din Muhammad Rumi, Al Ghazali, Lao Tze, Confucio, Basílides, Valentín, entre otros.

Muchas de las enseñanzas de estos instructores y algunos de ellos vinieron a occidente y dieron lugar a filiales de sus escuelas o fueron copiadas y maquilladas por algunos pretendidos iniciados que luego rechazaron enfáticamente todo conocimiento venido de oriente para impedir que sus seguidores se dieran cuenta del plagio. Muy rara vez ha surgido un iluminado en el mundo occidental y si lo ha habido ha pasado francamente de incógnito. La mayoría de los verdaderos discípulos de occidente lo han sido de los Grandes Instructores de oriente o han sido instruidos por Maestros desencarnados y suelen estar fuera de las llamadas escuelas esotéricas. Muchos han pretendido y pretenden ser iluminados, enviados especiales, contactados, avatares y hasta Cristos, pero han caído por su propio peso resultando ser un completo fraude y arrastrando en pos de sí a muchos incautos llevados por su propio ego, aún hasta la locura y la muerte. Las más de tres mil sectas americanas que a diario atrapan mentes sin claridad son prueba evidente de ello.

No obstante, poco a poco irán apareciendo nuevos instructores con un amplio y verdadero conocimiento de la naturaleza humana, discípulos reales de Maestros que les han contactado e instruido y que son los formadores de los nuevos grupos de discipulado, cuya enseñanza, basada en los más elevados ideales, compatible con una vida virtuosa y de servicio amoroso, resuena con el corazón de los aspirantes a nivel intuitivo y con los niveles profundos de la mente, debido a la claridad del conocimiento el cual ya no está basado en el misterio sino en la explicación abierta y diáfana. En estas escuelas discipulares que se convertirán en poco tiempo en verdaderas escuelas de Iniciación, los discípulos convocan a los aspirantes preparados, señalando el Camino y recorriendo  con ellos el Sendero.  

Si bien se reciben aspirantes al sendero de Probación, las escuelas que se están formando entrenan a los aspirantes al discipulado y a los discípulos en sus primeros grados para hollar el sendero que los conducirá hacia el Maestro y los capacitará para recorrer la senda de la Iniciación.

En el pasado, las escuelas esotéricas han enfatizado  en normas de pureza física y emocional. Esta purificación no es para nada un indicio de desarrollo espiritual. Simplemente indican que el neófito ha cumplido un simple requisito básico para emprender un trabajo más avanzado ya que el discípulo necesita un tipo especial de vehículos para el intenso trabajo esotérico. Muchos aspirantes se quedaron ahí, presos de la ilusión de ser seres especiales por haber logrado convertirse en vegetarianos o por haber logrado el nivel mínimo de conducta moral apropiada acorde con los mandatos de su escuela o por haber adquirido un mediano conocimiento sesgado por la tendencia teológica del grupo o sintiéndose especiales por manejar cierto tipo de terminología típica de cada escuela.

Este es sin embargo un entrenamiento elemental para principiantes cuyo propósito es el de elevar de alguna manera la vibración etérica  o astral, a veces a expensas de la vitalidad del vehículo físico,  con el fin de que el aspirante se percate de que existen niveles superiores de fuerzas más sutiles de aquellas a las cuales estuvo acostumbrada su personalidad en anteriores encarnaciones.

Los nuevos grupos del discipulado profundizan en trabajos más esotéricos. Si disciplina de entrenamiento capacita  al caminante para funcionar espiritualmente en los mundos físico, astral y mental, para llegar a trabajar como discípulo aceptado en el Ashram o Escuela Interna de su Maestro. Si bien el grupo verdadero es el pendiente de un Maestro de una Orden de Misterios, no se enfatiza en la posibilidad de hacer contacto consciente con éste antes de que el aspirante tenga una personalidad estructurada y coordinada, ni antes de haber hecho un verdadero contacto con su Ser interno. En los nuevos grupos de trabajo nadie ostentará el título de discípulo, de pionero, de heraldo o de avanzado por el simple hecho de haber conocido a un instructor o a sus enseñanzas. El aspirante al discipulado tendrá perfecta claridad en relación con el hecho de que la verdadera iniciación no es una simple bendición dada por el contacto con un instructor externo o la recepción de alguna clave misteriosa o palabra de poder(mantram), sino una experiencia espiritual de despertar de de consciencia que le acerca cada vez más a la percepción de la Unidad Divina en sus aspectos de Consciencia, Conocimiento y Dicha infinitas. 

Cada Iniciación es en verdad una iluminación de orden cada vez mayor, después de la cual el iniciado destila Sabiduría, Amor y Dicha inefables, además de la expresión de los poderes y capacidades propios de cada nivel.


En los grupos actuales del discipulado se insistirá en el conocimiento perfecto de la relación entre la Consciencia Universal, su expresión monádica, el hombre espiritual o Yo Superior y la personalidad o ego inferior. Su primer trabajo espiritual es el de llegar a conocerse plenamente a sí mismo y permitir que cada día actúe más conscientemente como ser espiritual que como personalidad, permitiendo que fluyan la Luz, el Amor y el Poder latentes en el triple aspecto de la Divinidad manifestada a través de su compleja estructura de vehículos, trabajo que tendrá éxito gracias al alineamiento de sus fuerzas físicas, etéricas, astrales y mentales, dado por sus esfuerzos en la concentración, meditación y contemplación, que harán de su mente un foco transparente y sereno que permite la reflección del Ser infinito latente, el cual, al hacer contacto permanente con la máscara de la personalidad, se convertirá en un servidor verdaderamente útil a la humanidad.

El discípulo entrenado en estos nuevos grupos, que son expresiones externas del Grupo Oculto del Maestro, será un canal para su propio ser interior y para la expresión de la consciencia del Hermano Mayor, sin que nunca sea directamente su canal. Un verdadero discípulo jamás será un médium ni un simple mensajero del Maestro. No transmitirá mensajes telepáticos directos ni pretenderá tener mensajes personales del Instructor Interno para cada uno de los miembros del grupo. Si bien el grupo está en contacto directo con La Hermandad o Logia Blanca, la Jerarquía más elevada de los Maestros de la Luz, la instrucción de cada discípulo es responsabilidad de su Maestro y no se da por vía indirecta sino mediante el contacto interior, mediante las diferentes modalidades, de acuerdo con la capacidad que el aspirante va desarrollando en su recorrido por el Sendero y con la calidad del servicio que el discípulo presta a sus semejantes. El Maestro estará siempre al lado del que más sirve y es portador de luz.


 Al discípulo le es revelado en forma gradual y a su debido tiempo el Plan de la Jerarquía, en la medida que se convierte en su colaborador y adquiere el conocimiento que le capacita para influir poderosamente en los acontecimientos mundiales. Es entrenado para el trabajo grupal, logrando el desapego, abandonando con frecuencia sus planes personales egoístas en pro del servicio a la humanidad y a la Jerarquía, sin perder su propia identidad ni incapacitarse para una labor en el mundo como persona.

Los instructores de los nuevos grupos del discipulado restan importancia a la insistencia directa en cuanto a la formación del carácter o al desarrollo de las virtudes que conducen a una vida de pureza, bondad y conducta recta, ya que se considera la aspiración altruista como ya existente o de responsabilidad directa de cada aspirante, lo cual se advierte plenamente a los miembros del grupo. El instructor no es juez de sus condiscípulos pues ya sabe que el contacto con el Maestro es el mejor filtro ya que este no será jamás posible si el futuro discípulo no cumple con las cualidades esencialmente básicas impartidas por las escuelas para estudiantes y principiantes por las que el discípulo ya pasó en el pasado. Si el contacto directo demora, el neófito sabrá por sí mismo que ha pretendido saltarse estos requisitos básicos y deberá replantear su entrenamiento mediante auto observación consciente. El instructor dará importancia al trabajo mental y procurará que cada condiscípulo se muestre inteligente, intuitivo, análítico y perseverante pero lejos de toda crítica, sin descuidar para nada el lado del corazón, el poder intuitivo y la expresión cada vez más elevada del Amor expresado como Altruismo y no como vana pasión o apego. Los nuevos discípulos, lejos de ser humanos aislados, trabajan primordialmente en función del grupo, proyectándose a toda la humanidad, pues serán preparados paulatinamente a través del Sendero de Iniciación para convertirse en Maestros de Sabiduría capaces de relevar de su misión a algún miembro de la Jerarquía que se retirará para hacer algún trabajo de orden más elevado.

 El discípulo aprende a trabajar completamente desde niveles espirituales centrando su consciencia en el Ser Unico y en el Grupo Interno o Ashram del Maestro. Los mundos del desenvolvimiento humano, el físico, el astral y el mental se convierten en su campo de servicio y su personalidad queda definida como aquella compleja estructura a través de la cual su alma sirve a la Totalidad, a la humanidad y al Plan. Su tarea más noble consiste en elevar el nivel de despertar de consciencia de la humanidad, obviamente después de haber despertado la suya propia, empleando a plena consciencia su mente entrenada en la ausencia de pensamiento ordinario, recurrencia a la memoria, influencia astral, oscilación en el tiempo y fluctuación en el vaivén de la dualidad, e igualmente su naturaleza emocional equilibrada, disciplinada mas no reprimida y una actitud receptiva. Vive como un humano entre los humanos sin ser doblegado por el mundo y es a la vez un trabajador consciente de la Jerarquía. Estos discípulos a quienes ha sido confiada la voluntaria y noble tarea de fundar los nuevos Grupos de discipulado para el nuevo orden son los llamados discípulos mundiales y su alta irradiación de gran potencia influye en el mundo ordinario y también en el mundo esotérico. Su fuerza tiene el poder de impactar poderosamente a las antiguas escuelas para remover sus cristalizaciones y rescatar de allí a todo aquel que esté preparado para salir de la inercia y tomar las nuevas enseñanzas. También impactan al público en general,  generando nuevas motivaciones y abriendo nuevos caminos para el despertar de la gran masa humana. Es necesario que el buscador diferencie entre el trabajo de los seres bien intencionados que han fundado escuelas esotéricas para novatos, el trabajo del discípulo que aprende a ser instructor y el trabajo de los discípulos mundiales que disuelven los métodos caducos y establecen las nuevas y más adecuadas delineaciones para la instrucción esotérica del nuevo orden mundial propio del avance del proceso evolutivo inherente a la creación precipitada en la dualidad.


Si desde cualquier lugar del mundo te sientes preparado para el trabajo del discipulado, bienvenido seas a estos nuevos grupos.

 Prontamente la irradiación del Maestro que percibe tu luz te guiará hacia el discípulo instructor más cercano. Arriba y hacia adelante, siempre, siempre. Si bien nadie dijo que el trabajo del discipulado era fácil, tampoco es imposible. Cristo, el Divino Instructor irrumpió en el planeta y dejó abierto para todos el Camino de la Iniciación, sin predilecciones y lo sigue haciendo cada año hasta que un número suficiente de discípulos creen una fuerza espiritual suficiente para permitir el correcto cumplimiento del Plan en la Tierra. Bendecido sea todo aquel que  se integre a esta noble tarea .

Bendiciones,

Alipur Karim



lunes, 2 de diciembre de 2013

EL DISCIPULADO: LA ETAPA DECISIVA


A petición de los estudiantes y aspirantes, publico hoy este valioso artículo escrito hace algunos años, cuando comenzó este trabajo de formación de grupos del nuevo orden mundial.






 EL DISCIPULADO: “LA ETAPA DECISIVA”


El sendero del progreso humano a través del que evolucionamos en este Sistema Solar, puede dividirse en dos etapas:

1. Involución: tiempo durante el cual el Espíritu dirige sus energías cósmicas hacia dentro para la construcción de los vehículos de conciencia, destinados a obtener la experiencia de los distintos niveles de energía o mundos en los que se desarrolla. 

2. Evolución: proceso mediante el cual el Ego dirige las energías hacia fuera con el objeto de perfeccionar los vehículos y convertir los poderes divinos latentes en fuerzas dinámicas creadoras.
Durante la Involución el Espíritu progresa inconscientemente, ayudado por las Jerarquías Superiores, las cuales le guían constantemente de la misma forma en que el Espíritu Grupo de una especie animal dirige a todas sus unidades, sin que exista el libre albedrío. Durante la Evolución, el espíritu adquiere la posibilidad de obrar con libertad y de evolucionar conscientemente. Las Jerarquías Superiores le van liberando gradualmente de su influencia de acuerdo con el nivel de aplicación y adaptabilidad.

Las órdenes de Misterios ofrecen a los aspirantes un Sendero con sucesivas y graduales etapas, que buscan emancipar al individuo para llevarlo a desarrollar, en un tiempo más corto que el requerido normalmente, la conciencia necesaria para lograr la liberación de la influencia de las Jerarquías Superiores. Este entrenamiento requiere un trabajo intensivo del aspirante sobre sus tres principales energías cósmicas: Voluntad, Amor e Inteligencia Creadora. Algunas escuelas de Sabiduría Occidental, como la Rosacruz, por ejemplo, dividen este sendero en siete pasos: estudiantado preliminar, estudiantado regular, Probacionismo, Discipulado, Hermano Lego, Adepto y Hermano Mayor. Las dos primeras etapas son de preparación intelectual y adaptación mediante el estudio y el desarrollo de nuevos hábitos de vida, basados en principios universales

El Probacionismo es un paso durante el cual el caminante del sendero toma la decisión de cambiar definitivamente de vida, para ser totalmente consecuente con aquello que ha estudiado. Para el aspirante es una etapa de gran conflicto entre su Yo Real, que trata de vivir armoniosamente con el Cosmos; y su yo inferior, que insiste en vivir una vida de ilusión y satisfacción de los sentidos y pasiones. El discipulado es la etapa decisiva en la que el aspirante toma real contacto consciente con un Hermano Mayor, Maestro miembro de la Hermandad Blanca o Jerarquía Oculta y comienza su verdadera expansión de conciencia a través de las llamadas Iniciaciones, que no son otra cosa que grados sucesivos del proceso de desarrollo espiritual. Los grados de Hermano Lego, Adepto y Hermano Mayor, son los peldaños altos del perfeccionamiento e incluyen numerosas iniciaciones de gran avance que llevan al individuo a conectarse con la conciencia cósmica y a desarrollar las facultades necesarias para convertir los poderes divinos latentes en verdaderas fuerzas creadoras activas, haciendo del Ego un colaborador y cocreador del Esquema evolutivo. En esta ocasión trataremos explícitamente, aunque con la brevedad que permite este espacio, acerca del Discipulado.

Después de haber pasado por las etapas del estudiantado y de llevar a término y en forma real el paso del probacionismo, el caminante del Sendero puede aspirar a convertirse en un discípulo. Existen dos métodos diferentes a seguir, dependiendo de si el individuo se encuentra en el sendero de la Involución o en el de la Evolución. En el primer caso, un Maestro, probablemente encarnado, encontrará al aspirante y le tomará como su alumno haciendo que siga fielmente sus indicaciones. Muy seguramente le indicará métodos involutivos que con frecuencia se encuentran en las escuelas orientales. En el caso de que el discípulo alcance, mediante su entrenamiento, el arco ascendente de la evolución, le guiará hacia otro Maestro de una Orden apropiada. El Maestro puede aparecer directamente en su cuerpo físico o en su cuerpo etérico y guiarlo para que lo halle en el lugar donde habita en el mundo físico. En el segundo caso, un Hermano Mayor de una Orden de Misterios, con enseñanzas de la Sabiduría occidental apropiadas para todo aquel que se encuentre en el sendero de la Evolución propiamente dicho, buscará al aspirante, le preparará previamente a través del sueño o por vía de la Intuición durante algún tiempo y luego, aparecerá al aspirante en su cuerpo etérico para darle algunas pautas de trabajo. En este caso no le invitará a seguirle fielmente sino a desarrollar la capacidad de ser altamente confiado en sí mismo. Nótese que en los dos casos, en los dos tipos de escuelas, es el Maestro quien busca al aspirante cuando éste se encuentre preparado y no al contrario. Los requisitos para entrar en el sendero del discipulado son estrictos y no se acepta a nadie 
que no esté capacitado.

Los Maestros se toman todo el tiempo necesario para asegurarse de que el candidato es el adecuado. Para tal efecto, una vez que el individuo ha presentado su solicitud, de acuerdo con las normas de la escuela a la que pertenezca, una copia exacta de su Cuerpo de Deseos es construida por el Maestro e incluida dentro de su propia aura, de tal manera que pueda observarla permanentemente. Tal copia tiene la propiedad de modificarse en la misma medida que las emociones del candidato, de tal suerte que cualquier tipo de emoción contraria a las cualidades deseadas será notada de inmediato por le Hermano Mayor, así como también lo serán las virtudes desarrolladas y los nobles sentimientos e intenciones. Además, una que otra vez, el Maestro visitará personalmente a su candidato en forma secreta y observará su conducta en el ambiente en el que se desenvuelve. Debido a este necesario procedimiento de selección, el aspirante no recibe una respuesta inmediata a su solicitud y solamente la recibirá si es seleccionado como un candidato apto para ser admitido al discipulado. Pero aún antes de obtener una respuesta definitiva deberá enfrentar una última prueba, la cual será escogida de acuerdo con los puntos más débiles del probacionista. Después de pasar la prueba recibirá una señal de aceptación a través del sueño, de la intuición o de algún discípulo aceptado que pueda hacerlo. En muy raras ocasiones esta primera señal es dada directamente por el Maestro, a menos que en anteriores encarnaciones, o en esta, se hayan despertado correctamente facultades superiores que permitan establecer el contacto. En la mayoría de los casos es necesario preparar al aspirante para que pueda contactar con el Maestro y para tal efecto éste dará a conocer a su discípulo un ejercicio adecuado que le permita obtener plena conciencia en el Mundo del Deseo. Este ejercicio estará adecuado para cada individuo en particular y no servirá para otros, por lo que deberá ser mantenido en secreto y estará dirigido a separar los éteres superiores de los inferiores en su cuerpo Vital, los cuales se encuentran firmemente conectados en cinco puntos especiales del vehículo etérico. Tal separación de éteres es la que hace posible obtener percepción y memoria constantes en el mundo del Deseo. Si el aspirante no ha desarrollado ninguna facultad que permita un contacto inicial directo, el ejercicio le será comunicado por alguna de las vías mencionadas para recibir la primera señal de aceptación.

Nadie debe desesperarse por no recibir una respuesta. Si ésta no llega después de cierto tiempo, será señal de que no se han cumplido todos los requisitos necesarios y el individuo deberá revisar sus métodos de autoevaluación, con el fin de detectar donde ha fallado. Todas las solicitudes serán tenidas en cuenta, pues el trabajo en los mundos sutiles es mucho y los Maestros están necesitando mucha ayuda. Solo que ésta debe ser calificada en alto grado.

Muy a menudo se cree que un discípulo es una persona privilegiada y bonachona que goza de la protección de un Maestro y recibe una afortunada educación de su parte. En realidad un discípulo es un trabajador incansable y altamente eficiente en el servicio desinteresado y amoroso por la humanidad y por los reinos compañeros, así como un gran colaborador de los Hermanos Mayores y de la Divinidad, en la compleja tarea de la Evolución. Es además un ser que manifiesta activa y alegremente Luz, Armonía, Verdad, Bondad, Belleza, Justicia y Libertad en todas sus acciones y en sus relaciones con los demás. Para lograr tal conquista debe vivir la vida plenamente, haciendo un correcto uso de su voluntad, la cual se educa a partir de la disciplina no represiva, ni dogmática; debe igualmente dejar fluir hacia los demás la energía del Amor, a través de la práctica constante del servicio desinteresado y poner en ejercicio sus facultades creadoras, educando su mente a través del estudio sistemático y permitiendo que sus más grandes ideas sean puestas en acción permanente y eficiente.

El probacionista que aspire a ser un verdadero discípulo debe desarrollar ciertas cualidades antes de pretender ser aceptado. Entre ellas tenemos:

1. El anhelo y la práctica del servicio de forma permanente, sin deseo de beneficio personal.

2. Un verdadero deseo de sabiduría, expresado como una necesidad para el servicio y no como vana curiosidad intelectual.

3. Un alto grado de valor para enfrentar las dificultades, comprendiendo que son vías de aprendizaje, de las cuales se obtienen valiosos beneficios espirituales.

4. Deseo verdadero de conquista de su naturaleza inferior en aras de la superior.

5. El discernimiento necesario para saber en todo instante diferenciar lo correcto de lo incorrecto, basado en la aplicación del conocimiento espiritual y la guía de la intuición real.

6. Sentido de universalidad. Esta cualidad nos permite incluir en nuestra conciencia a todo lo existente para vivir en perfecta armonía con el Cosmos, eliminando las barreras familiares, nacionales, raciales, grupales y sociales. Comprendiendo, además, que los otros reinos forman parte de la Vida Una junto con nosotros y que esencialmente son Vida Divina en evolución.

7. Amor por todo aquello que sea verdadero, bueno y bello, manifestado en sus palabras, pensamientos y acciones de la vida diaria.

8. Ritmo y regularidad en su estudio, práctica de concentración, oración, meditación y disciplina.

9. Perseverancia. Nunca dejar de intentar y mantenerse hacia arriba y hacia delante siempre.

10. Economía sin mezquindad en el manejo de sus bienes, recursos y energías. No despilfarrar aquello que ha conquistado o que le ha sido encomendado.

11. Capacidad de perdonar verdaderamente, sin albergar resentimientos ni recuerdos amargos.

12. Control y pureza de pensamiento a través de la autoobservación y la meditación.

13. Inofensividad hacia todos los seres. Esto hace al aspirante sereno, pacífico y moderado.

14. Puntualidad. Respeto por el tiempo propio y ajeno. Cumplimiento de sus promesas.

15. Observación atenta de la realidad desde el punto de vista de lo esencial con el objeto de obtener en forma directa la máxima experiencia posible. Estar en atención permanente.
16. Deseo vehemente de mejorar el nivel actual y mejorar la vida constantemente.

17. Indiferencia hacia los fracasos y triunfos para no cristalizarse, cayendo en el desánimo o en el conformismo.

18. Alegría constante a pesar de las dificultades. La expresión quejumbrosa es sinónima de rebeldía ante la Divinidad. La jovialidad permanente es una muestra de comprensión de la inteligencia Divina que siempre trabaja para el bien.

No sobra reiterar aquí que el aspirante debe estar lejos de cualquier vicio tal como el tabaquismo, el alcoholismo, la drogadicción, etc. así como de la práctica sexual excesiva, la música desequilibrada y el carnivorismo excesivo; costumbres todas que deben haber sido abolidas durante el probacionismo. Adicionalmente, el candidato debe estar libre de soberbia (presunción, ambición, vanidad, jactancia, ostentación e hipocresía), lujuria, envidia (junto con sus acólitos: mentira, chismorreo, murmuración y calumnia), pereza, codicia, gula, deseo de agresión y destrucción y espíritu separatista.

Además de las cualidades a desarrollar, una vez que se ha percibido la señal de haber sido seleccionado apto para el discipulado y de ser posible antes de esto, el candidato deberá cumplir ciertas tareas de cooperación con el Plan evolutivo, tales como la difusión de las enseñanzas de la Sabiduría, tanto con el ejemplo como a través de la palabra hablada y escrita, y la ayuda a las fraternidades, centros y grupos que trabajen en una labor de guía espiritual.
Después de la aceptación viene un período de preparación de intenso trabajo donde una labor específica es encomendada al Discípulo principiante, el cual coloca en ella toda la fuerza de su mente y de sus emociones, dedicando toda su vida a la labor del Maestro. Su entrenamiento continúa con el desarrollo de la solemnidad, un acrecentamiento de la nobleza, el despertar del entusiasmo espiritual, una expansión de la virtud de la compasión, el desarrollo de la intuición que lo lleva al conocimiento directo, la formación de grupos de estudio y la creación de proyectos de servicio. Poco después cultiva el desinterés total, la inofensividad hacia toda forma de vida, la alineación con la Voluntad Divina, la creatividad continua en todos los campos, la direccionalidad o facultad de concentrar todas sus energías para realizar una tarea perfectamente conocida, la síntesis o capacidad de reconocer la unidad y universalidad de todo conocimiento.



De aquí en adelante, la vida del Discípulo es un sendero espiritual permanente con abnegación y compromiso total, emprendida con audacia y coraje pero en medio de una gran sencillez, cualidad que caracteriza al aspirante a la Maestría. La mente del discípulo entra en contacto con el mundo arquetípico y todas sus labores se hacen siempre en concordancia con el plan divino. A estas alturas el discípulo ya es capaz de funcionar totalmente consciente en el Mundo del Deseo y más adelante en el Mundo del Pensamiento, facultades que lo capacitan para entrar en contacto con la Hermandad Blanca o Jerarquía y comenzar el trabajo de las Iniciaciones a través de las cuales llegará un día a las más altas etapas del sendero. Un Discípulo es una persona que manifiesta permanentemente una gran Voluntad, un Amor extraordinario, que le dota de un magnetismo capaz de atraer y transformar a muchas personas a su alrededor y una inteligencia creadora a través de la cual da frutos interesantes al mundo para gran beneficio de la humanidad. Un Discípulo no es meramente un charlatán, un sabihondo repetidor de textos y doctrinas, sino una persona de gran sabiduría y generosidad que se da ampliamente al mundo, sin pedir nada para sí que no sea la oportunidad de servir.

Si un probacionista aspira al discipulado hará bien en autoevaluarse y considerar si ha desarrollado las cualidades necesarias para ser aceptado antes de pretender hacer siquiera una solicitud, pues no hay manera de engañar al Maestro. La tarea es difícil pero no imposible y una vez lograda la expansión de conciencia se abre para el Discípulo un panorama más amplio y extraordinario a través del cual logrará encontrar el camino de la liberación definitiva del sufrimiento. Será entonces un individuo con una conciencia multidimensional y capaz de servir realmente a la humanidad. La satisfacción espiritual sentida es muy grande y llena el corazón con el gozo de Cristo. ¡Adelante Probacionistas del mundo, el discipulado está abierto para todos! ¡Arriba y hacia delante siempre, siempre!


Alipur Karim.